jueves, 3 de septiembre de 2026

Capitulo 29

 


Fabio sale precipitadamente del departamento justo cuando llega Leopoldo.

--¿¿ocurre algo?

Muy sofocado Fabio le dice:

--¡¡soy un imbécil¡ ¡¡soy un imbécil.¡

Leopoldo acaricia a su hermano fraternalmente:

--¿qué puedo hacer por ti?

Fabio está muy triste pero también sabe que su hermano lo está pasando mal y no lo quiere angustiar más.

--ve con tu hijo, te necesita. Mañana será un dia duro..

Leopoldo se queda triste. Aunque en situación normal su hermano con su hijo no es algo que le gustaría le da pena ver sufrir a su hermano. Piensa que su hijo no estaría en mejores manos. Nunca ha visto a su hermano sufrir por amor y está seguro que podría hacerlo feliz. Mientras, a solas en su departamento, Fabio llora por Emilio...


Leopoldo entra en el cuarto de Emilio creyendo que duerme. Emilio está triste, sabe que no va a entrar y por eso se hace el dormido.  No quiere  sentir su rechazo.  Leopoldo se sienta a su lado en la cama y lo acaricia. Lo acaricia como hacía antes. Con todo el amor de padre.

--¿por qué tuviste que estropear las cosas?¿porqué no me has podido querer como un padre? Yo hubiera dado mi vida por ti pero todo esto. Jamás pensé que esperarás de mí cosas que yo no te puedo dar. Es algo monstruoso.

A Emilio le gusta sentir el cariño de su padrastro. Le duele haber estropeado las cosas y se jura así mismo que hará lo posible por volver a ganarse su cariño, que se olvidará del sexo.

--te falle, hijo.

Emilio llora por dentro. Quiere mucho a Leopoldo y se siente muy culpable de su sufrimiento.


Al día siguiente Emilio es hospitalizado. Leopoldo está con él. Emilio hace un esfuerzo por ocultar el deseo que siente por él. Leopoldo se da cuenta y se queda a su lado como el padre que es. La operación es un éxito, el médico está seguro que Emilio pronto volverá a caminar. Emilio en la cama, Leopoldo a su lado celebra la noticia. Le acaricia con amor.

--volverás a ser feliz.

Emilio mira a su padrastro con cariño y le dice:

--lo que más me gustaría es que me volvieras a querer como antes.

Leopoldo le sonríe. Emilio goza de esa sonrisa. Siente que no necesita nada más.

--eso no depende de mí.  No he sido yo quien ha estropeado las cosas.

--Yo te juro que no volveré a pedirte nada que no me puedas dar.

Leopoldo abraza a su hijo con cariño:

--espero que todo pueda volver a ser como antes. Te quiero mucho hijo.

--Yo también te quiero mucho.

Leopoldo fuerza una sonrisa. Ya no le gusta tanto que Emilio le diga que lo quiere porque no está seguro que sea de una forma sana.


Semanas después… Leopoldo está con él cuando  Emilio da sus primeros pasos. Y los dos se besan con cariño.  Y Leopoldo lo siente más maduro.  No lo siente cachondo y está feliz pensando que se pueda salvar su relación padre e hijo.  






Días después, Emilio despierta su habitación.  Sonríe. Está la silla pero se puede levantar con la ayuda del bastón y caminar. Va a buscar a Leopoldo en silencio para darle una sorpresa.  Se sorprende ver que está Fabio y los hermanos hablan en voz baja. Emilio se acerca a escuchar. Leopoldo está feliz por el acercamiento con Emilio pero le pesa la mentira. 

Oye murmullos. Los dos hermanos están hablando muy flojo. Va despacio, el bastón tampoco le deja ir caminando muy rápido. Aún le cuesta caminar. Justo en la puerta de la cocina se excita mucho al ver a Leopoldo en slips. Siente una fuerte atracción hacia Leopoldo pero además lo ama. Como los dos hermanos no se dan cuenta Emilio prefiere quedarse oculto así no tiene que fingir y puede mirar el cuerpo de Leopoldo como hacía antes, excitándose. Con deseo. No tiene muchas oportunidades de ver el cuerpo desnudo de Leopoldo ya que el hombre lo evita así que no pierde la oportunidad. Aunque lo prefiere desnudo. Está  muy cachondo.  Se ha acostado con él pero no lo ha visto desnudo. Se masturba mientras mira a su guapísimo padrastro. 

Los  dos hermanos hablan sin saber que Emilio está escuchándolos. Normalmente se despierta más tarde para ir a recuperación, así que no se preocupan de él.

--¿y que va a pasar con nuestro secreto?

--es mejor olvidar --Fabio.

--Es que yo no quiero que mi hijo siga pensando que me acosté con él.

Emilio se ha quedado de piedra. No entiende nada. Él está seguro que se acostaron y no comprende qué es lo que pasa. Fabio se pone nervioso.

--hermano... yo creo que debemos consultar con el terapeuta. No sé cómo reaccione 

--A mi me da horror pensar que mi hijo sigue creyendo que fui su amante.

Fabio pone la mano en los hombros de su hermano:

--no es el momento, yo sé que Emilio nos va a odiar si se entera que fui yo y no tú quien se acostó con él, que lo engañamos.

Emilio se ha quedado conmocionado. A Emilio le duele más el engaño que el descubrir que no se acostó con Leopoldo.

--¿!que mierda es esto? ¡

Los dos hermanos se dan cuenta, por la cara de Emilio, que éste lo ha descubierto todo. Fabio se siente mal. No es capaz de decir nada. Siente el odio de Emilio y eso le duele. Sabe que no hay nada que pueda hacer para que lo perdone. Leopoldo se siente que se ha sacado un peso de encima. No soportaba que Emilio siguiera pensando en eso.

--lo siento, eres mi hijo... no podía hacerlo.

Emilio no le guarda rencor a su padre pero sí está decepcionado.

--Lo entiendo. de ti lo entiendo. No te dejé otra alternativa. En el fondo me alegro que no pasara nada. No es sólo sexo lo que quería de ti. A ti te amo. Eres el hombre de mis sueños. Te amo con mi alma. Te llevo en la sangre y moriré amándote como macho.

Leopoldo resopla. Emilio está dolido con Leopoldo y por eso no le importa incomodarlo recordándole que lo ama pero todo su odio se centra en Fabio. Lo mira con un desprecio que lastima mucho al hombre. Llega el enfermero que es quien lo despierte y Emilio le pide que lo acompañe a rehabilitación. Se va sin despedirse de los hermanos.  Fabio sabe que perdio, que Emilio nunca lo va perdonar. Leopoldo se ha quitado un peso de encima pero le preocupa cómo vaya a reaccionar Emilio cuando digiera la noticia.




Emilio se ha escapado de rehabilitación. Está triste. Camina sin rumbo. Está muy triste. Piensa en lo que ha pasado en su vida en los últimos meses. Piensa en su padrastro, en Neme (su primera vez), en lo agresivo que fue Fabio con él (su segunda vez), en el que creyó su tercer hombre (Leopoldo)

--¡¡era mentira¡ ¡¡era mentira!

Entiende a su padrastro pero está muy dolido. 

Alejandro y su amigo andan cerca y lo ven.

--Mira,  pobrecito. Te necesita --le dice.

Alejandro sonríe seductor 

--asegúrate que no haya juicio…--dice su amigo.

Alejandro no quiere utilizar a Emilio, el chico ya lo ha visto. Necesita los brazos de otro hombre ajeno a su entorno. Se acerca a él con cara de querer compañía.  Alejandro y Emilio están frente a frente. Los dos nerviosos.

--me alegro verte bien.

--A mí también me gusta verte. Nunca te agradecí lo de las flores.  Nunca tuvimos la oportunidad de hablar.

--es que no te quería molestar.

--Para mí fue una sorpresa que fueras precisamente tú el que me atropellaste...

--¿así? ¿Por qué si no nos conocemos? ¿Importa que fuera yo u otro?

Emilio le sonríe:

--¿No me recuerdas?

--No ¿nos conocemos? --sorprendido.

--Estuve a punto de hacer el amor contigo pero era virgen y al final no me animé. ¿no lo recuerdas?

--ya te estrenaste ¿no? --sensual.

--si con dos hombres...la misma noche.

Emilio habla con tristeza. Desea olvidar todo en brazos de ese hombre tan guapo que lo está tratando de llevar a la cama.

--vaya no has perdido el tiempo, vas rápido y eso me gusta. 

Le guiña el ojo:

--¿no te apetece probar un tercero?

–¿Vamos a mi casa?

Tanto a Alejandro como a Emilio les apetece pasar un buen rato juntos. Emilio quiere olvidar, quiere vivir un momento de sexo con alguien nuevo. Alguien que le haga olvidar esa decepción que se ha llevado al saber que no se ha acostado con su padrastro. Y en cambio sí con Fabio que siempre lo despreció. Necesita un desahogo.






Leopoldo ha ido a buscar a Emilio a rehabilitación y se preocupa cuando no le saben dar razón de él lo llama y no le contesta. Preocupado vuelve a casa. 


En su cuarto Emilio y Alejandro están fornicando como bestias. Entra Leopoldo y se queda sorprendido al escuchar los jadeos. Se escucha fuertemente !Leopoldo! que gime Emilio. Sobretodo muy fuerte cuando se viene. Emilio jadea el nombre de su padrastro mientras otro se lo coge y eso destroza el alma de Leopoldo que llora roto de dolor. Es algo de lo que Emilio no es consciente. Lleva tan adentro a su padrastro que ni siquiera se da cuenta que es su nombre el que gime mientras se lo cogen.


Alejandro sale de la cama  desnudo. Emilio ha gozado en sus brazos pero ahora se siente vacío. Piensa en Leopoldo. Se viste sin mirar a Alejandro.

--ahora vete, no quiero que te vean.

--¿y qué pasa con el juicio?

Emilio se siente utilizado. Se siente un tonto y más que nunca necesita refugiarse en los brazos de Leopoldo. Desearía ser el mismo niño que gozaba con el amor y sexo a la distancia.

--no habrá juicio, si te acostaste conmigo por eso vete tranquilo.

Alejandro siente a Emilio dolido y no quiere que esté enfadado con él:

--si fuera sólo por eso me habría acostado contigo hace mucho.

--gracias por este momento lo necesitaba– Emilio distante.

--que te vaya bien.

--a ti también.

Alejandro se va con los pantalones y la camisa desabrochadas. Emilio se queda en su cama triste. Pensativo. Agarra a Potter, lo abraza.

--Leopoldo nunca fue mío y nunca será para mi. 

--No me quiere... nadie me quiere.

Se siente frustrado. 



Leopoldo se sorprende al ver a Alejandro salir del cuarto de su hijo a medio vestir.

–¿!tú?¡

Alejandro se siente incomodo:

--ya me iba…

Leopoldo lo agarra del brazo.
--¿¿¡qué estás haciendo con mi hijo?

Nervioso con ironía Alejandro le dice:

--¿seguro que quiere que le cuente?

Leopoldo está furioso. Se golpea los puños para no golpear al tipo.

--¡¡largo¡ ¡¡y como lastimes a mi hijo te mato...¡

--tranquilo, no tengo ningún interés de volver a ver a su hijo.

--¡¡eres un desgraciado¡

Leopoldo se acerca a él agresivo. Desea golpearlo. Alejandro se va rápido. Leopoldo va al cuarto de su hijo.

–¿que estás haciendo hijo? --le reprocha.

Emilio no tiene ganas de dar explicaciones. Le duele ver al hombre que más ha amado en su vida y saber que nunca será suyo. Habla con sarcasmo, con dolor. No piensa mucho lo que dice:

--¿¿¡que pasa papi? ¿No puedo coger con un hombre?¿te molesta que traiga hombres a mi casa? tú también traías mujeres…

--¿es que también me espiabas cuando traje a Manuela?

Leopoldo está horrorizado. Emilio se da cuenta que ha metido la pata. No quería estropear de nuevo las cosas con su padre. 

--Leopoldo, yo... --balbucea.

Leopoldo no le deja hablar:

--¡¡no digas nada¡ ¡¡haz lo que se te pegue la gana¡ ¡¡yo ya no puedo más¡ 

Emilio oye el portazo que da a la puerta al salir. Se queda solo y triste. Abraza a su ranita.

--todos me abandonan... me voy a quedar solo...




Leopoldo se refugia en casa de su hermano. Fabio está haciendo la maleta.

--No te vayas.¡Emilio se me está descontrolando de nuevo¡ ¡¡tengo miedo de lo que sea lo próximo que haga¡

Sin dejar de poner ropa en la maleta Fabio dice muy dolido:

--yo no puedo hacer nada. Me odia. Ya he visto que trajo a un tipo.

Leopoldo está desesperado:

--Alejandro lo usó, es por lo del juicio. Seguro. No se volverán a ver.

--Emilio ya no es un niño,  sabe lo que quiere. --Fabio resignado.--me voy... sólo vine para unos días y pronto hará un año.

--hazme un favor, espérate unos días. He descubierto que Emilio me espiaba cuando hacía el amor con Manuela.  No sé si voy a poder con todo esto. Me hace bien tenerte a mi lado.

Fabio decide quedarse y los hermanos se abrazan. 


Es de noche. Emilio se levanta de la cama. No puede dormir. Siente nostalgia de tiempos pasado. Cuando espiaba a su padrastro desnudo. Entra en el baño.

--se acabó. ya nada será igual.

Se estremece recordando la pasión de Fabio creyendo que era Leopoldo.

--si pudiera ser con él.

Mira la puerta que da a la habitación donde duerme su padre:

--pero es él... sólo él...

Emilio se estremece pensando en su cariño. En su cuerpo desnudo. Entra sigilosamente. Le gusta verlo destapado. Ya no duerme desnudo aunque sí con el torso al descubierto. Está algo destapado y disfruta viendo su torso desnudo. Es la luna quien lo ilumina. Siente un gran deseo. Unas grandes locas de besarlo. De tocarlo. Mira sus labios:

--almenos me quedan el sabor de tus labios...

Lo mira profundamente:

--te amo, te amo...

Leopoldo está muy inquieto. Parece que tiene una pesadilla. Suda.

--Manuela...Manuela.

Emilio lo mira llorando. 

--te amo, Manuela. Te amo.

Para Emilio es toda una puñalada.







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