miércoles, 2 de septiembre de 2026

Capitulo 21

 




Leopoldo llega con Emilio al hospital. Está muy mal. Los médicos se hacen cargo de él. Se lo llevan en una camilla. Todos sus prisas. Leopoldo corre tras ellos.

--¡¡cuiden a mi hijo, salven la vida de mi hijo¡

Leopoldo está desesperado. Llora. Siente que se le va la vida. No se quiere separar de Emilio. Le barran el paso.

--¡hasta aquí puede pasar¡

Leopoldo llora desesperado.

--¡quiero ir con él¡

--No puede.

Leopoldo agarra las manos de la enfermera:

--la vida de mi hijo está en sus manos.

--El doctor hará lo que pueda.

Leopoldo se queda solo. Angustiado. No deja de recordar su infierno después del accidente que acabó con la vida de su esposa y su hijita.

--otra vez no... otra vez no.

Leopoldo se golpea la cabeza con rabia.

--¡¡maldito, maldito seas¡

Está deshecho. Siente que está perdiendo una parte de su vida. Está sólo. Necesita un apoyo. Piensa en Fabio. Lo llama. Éste está en bóxers en su cama. Muy satisfecho por lo que ha hecho.

--Me muero por ver la cara de Leopoldo cuando Enrique le hable de la noche que han pasado.

Agarra su teléfono sin ganas. Le sorprende escuchar a su hermano llorando.

--¿qué pasó, Leo?

Roto de dolor Leopoldo le dice:

--Emilio, se me está muriendo.

Fabio se incorpora en la cama.

--¿qué?

Se ha quedado como en shock. Mientras su hermano le suplica que vaya con ellos, Fabio no puede evitar recordar las veces que le ha humillado, cuando le hizo el amor. Ha quedado muy impactado. Se lleva la mano al pecho. Le duele mucho pensar que pueda morir.




Leopoldo no sabe qué hacer y se refugia en la capilla. Se acerca al altar llorando.

--Es la primera vez que me acerco a ti desde aquel día

Se arrodilla en el altar llorando:

--¿porqué me dejaste vivo porqué? Debiste salvarlas a ellas y dejarme a mi. Yo que he destruido la vida de mi hijo y ahora puede morir por mi culpa como murieron la madre y la hermana.

LLora destrozado:

--Toma mi vida y deja la suya.

A parte de ofrecer su vida por la de Emilio, Leopoldo hace un juramento. Una promesa:

--si lo salvas me dedicaré a él en cuerpo y alma. Seré todo para él, haré lo que sea para que sea feliz..Me olvidaré de mí. Juro que sólo me importará su felicidad.







Leopoldo está sentado en una silla de una sala de espera. Abatido. Fabio llega corriendo. Se le parte el alma verlo tan mal. Se acerca a él. Nunca ha sentido mucho cariño por su hermano. Ahora le duele verlo tan mal. Le pone la mano en los hombros.

--¿cómo sigue?

Leopoldo se levanta y abraza angustiado a Fabio. A los dos les preocupa mucho la suerte de Emilio. Leopoldo siempre lo quiso como a un hijo. Fabio está descubriendo sentimientos hacia Emilio que no quería aceptar.

--Se va a salvar... ¡¡se tiene que salvar...¡ --dice Fabio tratando de dar ánimos

Leopoldo está desesperado. LLora.

--¡¡Si se muere me mato¡¡

--no digas eso.

--¿tú sabes lo que es vivir toda la vida con la culpa de saber que tu esposa y tu hija murieron por mi culpa?

El dolor de su hermano impactan a Fabio. Siempre lo vio como una persona entera, jamás se paró a pensar en su sufrimiento.

--No puedo. No voy a poder con una tercera muerte en mi consciencia. Ese chico…

Fabio trata de dar ánimos a su hermano:

--¡¡se va a salvar,  se va a salvar¡

Leopoldo se derrumba. Se sienta en la silla con las manos en la cabeza.

--Fue mi culpa. Yo le robé a su madre, no tengo derecho a ser feliz.

Fabio lo ve tan débil, tan destruido. No es ni la sombra de lo que fue. No le tiene envidia, le despierta compasión.

--No digas eso. El pasado, los muertos... hay que olvidar.

El dolor de Leopoldo estremece a Fabio:

--¿cómo un niño va a olvidar que le mataron a la madre? Fue mi culpa.

Fabio se sorprende así mismo. Nunca pensó que le daría ánimos a su hermano mayor, que lo protegería.

--Los accidentes no son culpa de nadie.

--Yo era el que conducía.

--y se te atravesó el auto.

--Me distraje... --Leopoldo con dolor.

--Eso le puede pasar a cualquiera.

--No, si mueren dos personas.

Fabio abraza a su hermano:

--te puedo asegurar que Emilio te quiere mucho, que no te lo tiene en cuenta.

--No sé... a veces siente que me odia.

Fabio sabe lo que le pasa a Emilio, sabe que lo ama y si a veces le demostraba odio es por despecho.

--Él te quiere más de lo que piensas, lo sé. Me lo ha dicho.

Leopoldo mira a su hermano lloroso:

--¿en serio?

--sí, eres su vida. Lo más importante para él.

Fabio recuerda cuando hicieron el amor y le duele tener que reconocer que jadea Leopoldo mientras él era quien estaba dentro de él. Le duele que no lo ama así a él. Leopoldo siente emoción de pensar que Emilio lo quiere pero eso aún aumenta más su angustia.


La noche es larga tanto para Leopoldo como para Manuela. Él la pasa sentado en la sala de espera, con su hermano. Ella tiene un test de embarazo en la mano. Se derrumba al saber que espera un hijo. La mujer de horroriza al saber que en su vientre crece el hijo del amante de su padre y no sabe si ese bebé debe nacer. 




Emilio está en la U.V.I. luchando por su vida. Leopoldo no se mueve de la sala de espera. Fabio está con él.

--deberías ir a casa a descansar. Aquí no hacemos nada.

Leopoldo mira lloroso la puerta que separa la sala de espera de la UVI.

--yo me quedo aquí, así me siento más cerca de ti. Vete a casa tú si quieres...

Fabio abraza a su hermano:

--yo me quedo a tu lado.

Leopoldo acaricia a su hermano con mucho cariño:

--muchas gracias.

Fabio le agarra a su hermano la mano.

--somos hermanos. Además a mí también me preocupa lo que le pase a tu hijo.

Fabio se siente mal por haber humillado a Emilio. Se siente muy unido a él después de haber hecho el amor con él. Leopoldo está muy angustiado:

--no se va a morir ¿no? --solloza Leopoldo.

Fabio sonríe a su hermano con tristeza:

--Emilio te quiere demasiado para hacerte esto. Emilio va a luchar. No se va a querer separar de ti, no va a querer que vivas sintiéndote culpable.

--Me dijo que me odiaba, no quería que estuviera con una mujer --llora Leopoldo.

--Esas son cosas que se dicen en un momento sin pensar. Yo te juro que Emilio te adora, lo daría todo por ti. Lo que pasa es que no quiere que nadie se interponga entre vosotros. Es normal,  ha estado casi toda su vida solo contigo. No quiere que eso cambie.

--Y así será,  me dedicaré sólo a él. Haremos lo que él quiera --dice Leopoldo con dolor.

Fabio le quiere decir que se puede arrepentir de lo que está diciendo que tal vez Emilio le pida cosas que él no le pueda dar pero no le parece que sea el momento. No lo quiere angustiar. Finalmente pueden verlo. A Leopoldo le impresiona mucho ver a su hijo rodeado de máquinas, parece muerte. Se derrumba. Llora. Cae de rodillas:

--que te hice, que te hice.

Fabio le pone las manos en los hombros.

--tienes que ser fuerte. Emilio te necesito más que nunca. Es ahora cuando tienes que demostrar que eres su padre.

Leopoldo se levanta. Mira a Emilio. Se seca las lágrimas. Fabio está también muy impresionado. Le duele mucho recordar todas las veces que humilló a ese joven que ahora está luchando por su vida. Leopoldo besa la mano de su hijo. Habla con dolor pero trata de mantenerse sereno.

--aquí estoy, hijo. Para siempre contigo...

Le tiene tomada una mano. La besa. Le acaricia un poco la frente:

--tienes que luchar. Por ti, por mí. No me hagas eso.

Leopoldo está deshecho. Trata que su voz suene dulce con la esperanza de animar a su hijo. Sus ojos están llenos de lágrimas. Fabio a su lado animándolo. Aunque siente un poco de celos sabe que lo único que puede salvar a Emilio es el amor de Leopoldo. Anima a su hermano a que le hable, a que le haga sentir que lo quiere.

--Son muchos años solos. Sé que al final te fallé pero fue una debilidad, ya pasó. No estaré con nadie. Sólo a tu lado, a tu lado para siempre.

Leopoldo abraza la mano del joven:

--vive, por favor.

Cuando está apunto de derrumbarse Fabio a su lado le da fuerzas. Ante Emilio no se derrumba, le quiere dar ánimos. Le hace sentir que está a su lado, luchando por él.  Fabio en silencio, preocupado. Le duele saber que es a Leopoldo a quien ama, que es la presencia de Leopoldo la que necesita. Está seguro que si Emilio supiera que él está allá, aunque hicieron el amor, le molestaría y no lo querría cerca. Fabio ha descubierto unos fuertes sentimientos hacia Emilio y le atormenta saber que Emilio ama a su hermano. Está seguro que Emilio por él no siente ni deseo. Cuando acaba la hora de visita, los dos hermanos se van juntos. Es entonces cuando Leopoldo saca todo el dolor que lleva dentro y llora. Llora con angustia abrazado a su hermano. Le da terror la idea que vaya morir. No se quiere ir a casa. Duerme en un incómodo sillón, cerca de donde tienen a Emilio. Angustiado. Temiendo que en cualquier momento le digan algo. Aunque Fabio, que tampoco se mueve de su lado, le insiste en que descanse Leopoldo no quiero.

--Yo no importo. Importa solo él --dice con angustia.



.



Semanas después... Emilio abre los ojos. 

--Leopoldo --dice débilmente.

Siente su mano, su mirada. Sus ojos azules mirándolo.

--te amo Leopoldo --dice sin pensar demasiado.

Fabio es el que está con él. Sonríe y con cariño le dice:

--bienvenido a la vida. Leopoldo va a estar muy contento al ver que estás bien. Llevas mucho dormido.

Fabio le habla con mucho cariño, le sonríe. Emilio se pone nervioso.

--¿donde está Leopoldo?

Piensa en su último recuerdo. Le confesó su amor por Manuela.

--¡¡está con ella, está con ella¡

Emilio se altera mucho, Fabio trata de calmarlo:

--¡¡Leopoldo no se ha movido de tu lado ni un segundo, ahora está hablando con el médico¡

--¡¡Leopoldo...¡ ¡¡Leopoldo...¡

Emilio llama a su amado desesperado. Fabio se asoma a la puerta.

--¡¡enfermera... enfermera...¡

Se asusta al ver que Emilio se quiere bajar de la cama:

--¡¡no te puedes mover¡

--¡¡quiero buscar a Leopoldo¡

Fabio está feliz de ver a Emilio con vida pero le duele que ni en un momento como ese el chico olvide su amor por Leopoldo. Le gustaría que lo amara una pequeña parte de lo que lo ama a su hermano. Emilio está muy nervioso y quiere levantarse pero no puede porque se da cuenta que sus piernas no le responden.

--¿!qué me pasa en las piernas? !¡¡¿porqué no las siento?¡

Emilio se da golpes en las piernas, mira horrorizado a Fabio. Éste no sabe qué decirle. Entra el doctor, Leopoldo. Feliz de ver a Emilio vivo pero su sonrisa se le borra del rostro cuando ve a Emilio tan angustiado y diciendo que no puede mover las piernas.

--¿¿¡qué le pasa, doctor? --pregunta Leopoldo.

Mientras el doctor lo examina, Emilio está sufriendo una fuerte crisis de nervios. Le da rabia que Leopoldo no estuviera a su lado al despertar. Se enfrenta a él con celos, con rabia. Seguro que estaba con Manuela. No le perdona que esté amando a otra persona.

–!¿dónde estabas? ¡¡fue por ella¡ ¡¡por tu culpa no me puedo mover.¡ ¡¡te odio... te odio¡ --grita a un desesperado Leopoldo.

El médico los hace salir, le ponen un calmante a Emilio. Leopoldo llora angustiado abrazado a su hermano.

--¡¡qué hice, qué hice? ¡¡le arruiné la vida a mi hijo!!





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