El cariño con el que lo trata Leopoldo estremece a Emilio
--que te quiero mucho.
Leopoldo le sonríe feliz:
--yo también te quiero mucho..
Fabio mira la escena sorprendido. Mira a Emilio y le extraña que su hermano no haya sabido ver los sentimientos de su hijastro.
--esta sí que es buena, el maricón enamorado de mi hermanito y éste sin darse cuenta --dice para sí-- ¿o sí se da cuenta o quiere ese estreno para él?
Fabio nunca pensó que lo que él inició acabaría de esa manera pero se lo está pasando muy bien.
--A ver que ocurre --dice para sí.
Fabio se da cuenta que entre su hermano y su hijastro pasan cosas. Almenos por parte de Emilio.
--no les voy a quitar ojo --va pensando.
Emilio, por su lado, no piensa en nada. Está totalmente enamorado de Fabio y es muy feliz. Salta de la cama con su ranita Potter.
--¡¡se me da¡¡ ¡¡se me va a dar¡
Emilio está en erección. Piensa en lo mucho que le gustó ver a su amado padrastro en la cama con Manuela. Se estremece todo pensando que esa pasión salvaje la sentirá en sus propias carnes. "discute" con su ranita, como si ésta le advirtiera que las cosas no son como él cree o quisiera creer.
--¡¡Leopoldo me va a corresponder¡ ¿¿porqué sino iba a ir conmigo a un antro gay? ¡¡Nadie que no fuera gay haría algo así...¡¡
Y Emilio vuelta a saltar.
--¡¡me ama... me ama como yo lo amo a él¡¡
Y Emilio se masturba y se imagina besándose y haciendo otras cosas con Leopoldo.
Sin imaginar los sentimientos que ha despertado en su hijastro, Leopoldo va a la habitación con su hermano. Fabio le alcanza una caja de preservativo.
--Faltan varios pero supongo que tendrán bastantes.
Leopoldo mira la caja.
--si claro. Un par ahora para ensayar y uno o dos para que se lo lleve. No creo que vaya a necesitar nada más en su primera vez.
Fabio siente envidia. Piensa en lo asustado que estuvo en su primera vez, en lo que le costó. Le hubiera gustado tener a su hermano para que lo apoyara. Su soledad ha hecho que tenga rencor de todo el mundo. No quiere confesar su secreto a su hermano. No soportaría sentir que le tiene compasión, que se siente con el derecho de protegerlo. Fabio pensaría que Leopoldo lo cree mejor que él y eso no lo soporta.
--oye... ¿sabes lo que haces?
--sí claro. Sé ponerme un condón. Lo he hecho muchas veces. Hace años que no uso pero aún me acuerdo --dice Leopoldo divertido.
--No me refiero a eso. Hablo de Emilio.
–¿que pasa con él?
--¿A ti te parece normal llevar a tu hijastro a un antro gay para que se estrene?
--Ya tiene 18 años y es lo que hizo papá con nosotros... ¿no? bueno almenos conmigo. Me refiero a una puta claro. Fue mi regalo por mis 15 años.
Fabio pone mala cara. No le gusta recordar ese momento.
--papá se enojó contigo porque no quisiste que te llevara a ti en tus 15. Nunca supe que pasó exactamente. Cada cumpleaños tuyo era la misma discusión.
Fabio se muere de rabia. Leopoldo siempre hacia lo qur quería su padre y él no podía decir que se quería acostar con un hombre.
--No me gusta que dirijan mi vida --se justifica.
--sí por eso yo no le voy a elegir el galán ni le pienso pagar. Tiene 18 años, es lógico que tenga muchas ganas de perder su virginidad.Tengo miedo de que se pueda meter en líos.. Tú lo salvaste una vez, no puedo pedirte más. Ahora quiero estar seguro que hace las cosas correctas... ¿a que si fuéramos los dos juntos a una discoteca normal no te parecería raro?
--Muy normal no es pero no me parecería tan raro.
--¿Lo ves? Pues yo quiero que mi hijo se dé cuenta que para mí es normal y que soy su amigo ante todo.
--sí claro pero ¿no tienes miedo que él confunda las cosas?
–¿que quieres decir?
--No has pensando que Emilio pueda enamorarse de ti.
Leopoldo se esperaba todo menos eso. Fabio y Leopoldo están hablando en el cuarto del primero. Fabio y Leopoldo andan desnudo y Leopoldo lleva en sus manos una caja de preservativos de su hermano. Fabio le habla de la posibilidad que Emilio esté enamorado de él. Le divierte la situación y quiere saber lo que opina su hermano. Se siente inferior a su hermano porque eran de Leopoldo de quien estaban orgullosos sus padres
--Me encantaría que fuera verdad... ¿qué diría nuestro padre de eso? --dice para sí.
Leopoldo mira a su hermano con el rostro desencajado por la sorpresa, está escandalizado. No habla alto para que Emilio no se entere. Le daría demasiada vergüenza.
--¿¡¡¡estás loco?¡ ¿¿¡como se te ocurre algo así?¡
El desconcierto de su hermano convence a Fabio, Leopoldo no imagina los sentimientos de Emilio hacia él.
--me voy a quedar aquí una buena temporada. Va a ser muy divertido ver la cara del idiota de mi hermano cuando se entere de lo que siente Emilio por él..--dice para sí.
Leopoldo mira a su hermano molesto:
--¡¡que mente sucia tienes tú¡ ¡¡nadie puede ser tan depravado como para pensar eso¡
Fabio se hace el inocente:
--si yo lo decía por decir. No sé en bolas y delante del virgencito. Tampoco es tan complicado que Emilio se enamore de ti.
Leopoldo está verdaderamente furioso, Fabio piensa que le gustará estar delante cuando descubra la verdad.
--es más... yo mismo lo haré en su momento. De entrada quiero divertirme un poco más... --va pensando.
Sin alzar la voz pero Leopoldo habla muy alterado:
--¡¡Emilio no ha conocido más padre que a mí¡ ¡¡además muchas veces hasta creo que me odia¡
Fabio sonríe:
--ahora encaja todo --murmura.
A Fabio le hace gracia que su hermano al que todos consideraban siempre el más listo y el más espabilado no se haya dado cuenta que detrás del supuesto odio de su hijastro hacia él.
--¿¿¿que dices ahora?¡
--No nada... Yo sólo lo decía por tu bien. Si tu hijo es maricón no creo que te convenga ir en bolas, podrías ponerlo cachondo.
Leopoldo se lleva las manos a la cabeza, muy ofendido:
--¡tú lo has dicho, Emilio es mi hijo y él jamás se pondría cachondo por mucho que me viera en bolas¡
--si claro --dice Fabio con ironía.
Leopoldo está totalmente seguro que es imposible que Emilio ame al hombre que le dio una hermana.
--¡¡por favor nos llevamos 27 años¡ ¿¿qué interés iba a tener yo en él aunque no fuera mi hijo?¡
--que no lo es --dice Fabio con rin tintín.
Leopoldo lo siente su hijo:
--Lo conozco de tu su vida, desde que era un renacuajo que no se levantaba del piso ¡¡él no tiene ni un recuerdo de su vida en el que no estaba yo. Me casé con su madre. Mi hija fue su hermana¡¡lo que dices es asqueroso¡¡
--así que seguirás paseándote en bolas pese a que sea maricón.--con ironía.
--¡¡no lo llames así.Emilio es como es y punto¡ ¡¡además para mí el desnudo es algo natural. No quiero que Emilio crezca cohibido y obsesionado con el desnudo...¡
--no si me parece muy bien. Pero yo usaré boxers mejor.
Fabio usa un tono de burla que molesta mucho a Leopoldo. Se va hacia el dormitorio de Emilio. Éste sigue saltando como un loco, todo desnudo, con su rana en brazos.
--¡¡se me dio... se me dio...¡
De repente se da cuenta que Leopoldo y Fabio están delante de él. Mirándolo Leopoldo con sorpresa. Fabio divertido. Fabio se da cuenta que Emilio está cada vez más ilusionado con su hermano y espera con ansias el momento en el que explote todo. Nota a Emilio demasiado contento, demasiado excitado y no cree que el chico pueda seguir callando por más tiempo. Emilio se tumba en la cama, se siente descubierto.
--no, no te sientas mal. Me gusta verte contento.--dice Leopoldo que en realidad le parece excesiva la reacción de Emilio.
Emilio mira a Leopoldo a los ojos. Lo ama, está ardiendo por él. Están los dos desnudos, quisiera que Leopoldo lo amara, que le hiciera el amor de la forma salvaje que se lo hizo a Manuela. Esos sentimientos que crecen dentro de él desde niño están estallando en su interior. Necesitan salir. Emilio no puede aguantar más. Si no fuera por la presencia de Fabio besaría a Leopoldo. Se daría con él ese primer beso que tanto desea y tanto necesita.
--estoy feliz --dice Emilio.
--me alegro.
Emilio se queda mirando a Leopoldo hechizado con ganas de gritarle al mundo que lo ama.


















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