jueves, 3 de septiembre de 2026

Capitulo 27









Leopoldo sentado en la cama con la foto de su esposa y de su hija está muy triste. Fabio le pone la mano en los hombros. Habla en susurros para que Emilio no se dé cuenta de su presencia en esa casa.

--es por su bien.

Leopoldo se levanta aturdido. Deja la foto en un cajón. Se seca las lágrimas.

--¡¡acabemos con esto de una vez¡

–¿ya sabes lo que tienes que hacer?

Leopoldo hace que sí con la cabeza.


Emilio está muy nervioso en la cama. Es el momento más trascendental de su vida. Mira esa puerta.

--En cualquier momento aparecerá él desnudo para hacerme el amor..

Emilo está muy cachondo. Al borde de un infarto. Mira su silla de ruedas con una suerte.

--bendito accidente.

Gracias a ese accidente cree que va a lograr el sueño de su vida. Le duele que Leopoldo esté tan triste.

--lo olvidará y todo será como antes, para él no tendrá importancia.Para mi será un momento único.

Le excita mucho el pensar que será el primer hombre en la vida de Leopoldo.

--¡¡lo conseguí,  lo conseguí¡

Piensa en todos los años que se ha deleitado con el cuerpo desnudo de su padrastro, que ha vivido frustrado, que lo ha tenido desnudo y se ha tenido que tragar lo que siente. Piensa en cuando lo vio fornicar con Manuela o mostrarle cómo ponerse un condón. 

--Ahora me amará como a ella... ¿¡será tan salvaje?

Se estremece pensando en las enormes ganas que tenía en tragar su herramienta sexual el día que la vio en toda su esplendor:

--¡¡que mamada le voy a hacer¡

El deseo es muy fuerte, superior a la pena que le da obligarlo a hacer algo que no desea. Leopoldo entra en ese momento. En pijama, muy tapado. Muy triste. Emilio lo mira decepcionado. Le excita ver que tiene un preservativo en la mano que deja en la mesita.

--¿¿listo?

Emilio lo mira enamorado:

--he esperado este momento toda mi vida.

Leopoldo va a apagar la luz.

--¿no te vas a desnudar?

--sí pero en el lavabo, vine para decirte que es el momento.

--quiero verte desnudo. --jadea Emilio.

Leopoldo está muy triste. Muy dolido:

--¿no me vas visto ya demasiado? --le reprocha.

--nunca es demasiado. --Emilio ansioso.

A Leopoldo le horroriza saber que su hijastro se ponía cachondo cada vez que lo veía desnudo. El deseo que ve en los ojos de él lo atormenta. Le mata la idea de hacer creer a un chico que es como un hijo para él que van a hacer el amor.

--me da verguenza que me veas desnudo. --dice triste.

Emilio lo mira incrédulo:

--¡¡vamos a hacer el amor¡¡

Leopoldo tiene el rostro desencajado

--ni me lo recuerdes. Me vas a violar y no quiero verte la cara. Estás son mis condiciones y las aceptaste. 

Leopoldo apaga la luz. Está amargado, sufre. A Emilio le duele mucho su dolor, se siente culpable de obligarle a hacer algo que no quiere pero es su sueño y no tiene valor para renunciar a él aunque sea a la fuerza.

--quedate tranquilo,  ahora vengo.

No enciendas  la luz...

--Yo quiero verte.

--Eres mi hijo. Es la primera vez que estoy con un hombre y encima mi hijo que me viola. Dijimos que lo haríamos con mis condiciones.

La voz de Leopoldo rota de dolor hace sentir muy mal a Emilio está apunto de decir que no pero ha vivido demasiados años atormentado por el deseo, frustrado por él deseo y no puede dejar escapar esa oportunidad única.

--no soy tu hijo.--protesta.

--si te veo a la cara, si escucho tu voz no podré. Tengo que olvidar que mi hijo me está violando--con amargura.

--será como tú quieras. --Emilio resignado.

Hubiera deseado verlo desnudo pero ni modo, lo importante es hacerlo. Leopoldo se va abatido. Hasta el último momento tuvo esperanzas que Emilio se arrepintiera y no abusara de él. Ese abuso de Emilio le ha partido el alma. Entra en el baño llorando. Vuelve Fabio. Desnudo. Sacando la fiera que lleva dentro. Dispuesto a matar a Emilio de placer. Emilio lo siente bien dentro. No deja de pensar en el coito de Manuela y Leopoldo se aferra a Fabio:

--así era como yo soñé. Así era como yo esperaba.

Fabio disfruta haciendo gritar de placer a Emilio. El chico se clava a él con fuerza. 

--¡¡Leopoldo, Leopoldo¡

Encerrado en su cuarto, Leopoldo no puede evitar escuchar los fuertes gritos de Emilio. Los jadeos de Fabio. Parecen dos bestias en celo. Se le hace muy incómodo estar escuchando como su hijo hace el amor con otro hombre. Encima ese hombre es su hermano y para colmo Emilio cree que está con él. Es una puñalada para él cada vez que Emilio jadea su nombre mientras disfruta en los brazos de su hermano. No lo tenía pensando pero opta por ponerse unos auriculares con música muy fuerte. Sólo así no oye los gemidos. LLora. Está muerto por dentro.

 

Una vez satisfechos los dos Fabio sale desnudo de la cama de Emilio. Éste lo llama.

--¡¡Leopoldo no te vayas,  no te vayas¡¡

Fabio pasa al baño. Se mira al espejo. Sonríe triste. Ha gozado en brazos de Emilio. Nunca ha disfrutado tanto haciendo el amor pero le duele mucho que fuera el nombre de su hermano el que gritara mientras lo rompía de placer. Se le escapa un par de lágrimas. Siente celos y rabia hacia su hermano. También compasión. Y eso es lo que más le duele. A Leopoldo el amor de Emilio lo desespera, lo hunde. En cambio Fabio sería tan feliz si Emilio se hubiera enamorado de él.

--¿porqué no me amaste a mí?¿porque?

Se seca las lágrimas. Leopoldo llora sobre su cama mientras escucha música. No se ha enterado que el polvo ya ha acabado. Sólo cuando Fabio entra en su cuarto desnudo. Leopoldo y Fabio se miran incómodos. No saben qué decirse en esa situación. Fabio nunca pensó que su hermano sería testigo de un polvo de él con un hombre. Leopoldo está viviendo una pesadilla. Fabio se viste en silencio. Sólo le dice en un susurro:

--cuidalo.

Y se va del departamento sigilosamente. Emilio se queda convencido que se ha acostado con Leopoldo. Se retuerce de placer.

--¡¡hicimos el amor¡¡¡ hicimos el amor¡

Siente que ha vuelto a nacer, que es el primer día del resto de su vida. Leopoldo se acerca a la puerta del baño. Siente la alegría de su hijo. Sus pequeños jadeos. Aún le dura el orgasmo. Leonardo está atormentado.

--¿por qué ha tenido que pasar esto?¿en qué fallé?

Emilio no es eso sólo lo que quería y lo sabe. En realidad no tiene bastante. Desea el amor de Leopoldo pero sabe que eso no lo puede forzar y le duele saber que en realidad aunque haya tenido su cuerpo nunca tendrá su alma. Lo empieza a llamar.

--¡¡Leopoldo,  Leopoldo¡¡

Leopoldo se le acerca.

--¿¿que quieres?

--Abre la luz.

Leopoldo obedece pero le duele mucho sentir el deseo de Emilio.

--¿qué quieres?

--dormir contigo.

--¡¡no es lo que quedamos.¡

--No es sexo sólo lo que quiero. Deseo pasar la noche contigo, despertar y tenerte a mi lado.

--¡¡no¡

Leopoldo le habla a la defensiva y a Emilio le duele

--No me trates así.

--¿y cómo quieres que te trate después de lo que me has obligado a hacer? Me has violado.

Las lágrimas de Leopoldo lastiman a Emilio. Se da cuenta que lo perdió para siempre. Trata de justificarse:

--era lo que necesitaba para tener fuerzas y luchar contra esto que me hiciste...

Leopoldo le habla con dolor, con la tristeza en los ojos:

--pues ya tienes lo que querías, ahora lucha por salir adelante y olvídate del resto...

Leopoldo se va del cuarto. Lo oye llorar. Siente ganas de abrazarlo pero Emilio no quiere un padre y su amor de padre es lo único que le puede dar.






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