Manuela está en el hospital. Tumbada en una camilla. Leopoldo a su lado. Ella se quiere levantar.
--No, no.El médico ha dicho que no te levantes --dice él muy cariñoso.
–¿Porqué me trajiste?
--Me asusté, no recobrabas el conocimiento.
--Fue el enojo.
--Eso ya lo sabremos. Ahora viene el médico.
Leopoldo besa las manos de Manuela:
--ahora que hemos hablado con la verdad no quiero pelearnos. Me gustaría poder estar bien contigo..
Ella lo besa:
--ahora que sé que me amas, me voy a divorciar. Podemos vivir en mi casa., que él gay de tu hijo viva solo.
--Yo te quiero mucho pero no puedo dejar a mi hijo solo. Es un niño.
--para lo que le conviene es un hombre. --reprocha ella.
Los interrumpe el doctor.
--¿y bien que tiene? --Leopoldo.
--dígale que no tengo nada. --Manuela.
--Tiene que hacerse unos estudios pero yo creo que... usted está embarazada.
Los amantes se han quedado perplejos.
Leopoldo y Manuela reaccionan con sorpresa ante la posibilidad de tener un hijo. A ninguno de los dos se le pasó alguna vez por la cabeza
--¿cómo? No es posible. --dicen a la vez.
--Yo en realidad no confirmo nada..Señora, debe hacerse los estudios correspondientes pero usted puede saberlo mejor que yo... ¿no se cuidaron?
Manuela está muy nerviosa, Leopoldo la fulmina con la mirada, no está seguro que Manuela no se haya embarazado para retenerlo.
--bueno en realidad no sé... --balbucea ella.
Leopoldo se aparta de ella. Se lleva las manos a la cabeza.
--¿¡como que no sabes??¡ ¿Te cuidaste o no?
--pues no. Es que no pensé que pudiera tener hijos. Me viene como mucho dos veces al año.
Leopoldo la mira con reproche. Está molesto. Un hijo no estaba en sus planes. Quería vivir su amor con Manuela con tranquilidad pero un hijo viene a complicarlo todo.
--usted es joven aún y tiene periodos --dice el doctor-- no debió arriesgarse si es que no quieren tener hijos.
Leopoldo está muy enfadado.
--¡¡eso digo yo¡
Manuela está angustiada. Con un marido gay que se quiere llevar a la cama a su amante del que ahora ella podría estar esperando un hijo. Para colmo de males Leopoldo cree que su embarazo es un truco para retenerlo. El doctor advierte la tensión:
--en todo caso es demasiado pronto para discutir. Yo lo que creo que es que deben esperar a que el embarazo de la señora esté confirmado.
--si claro, doctor.--Leopoldo.
Leopoldo encaja la mano del doctor:
--gracias por todo.
Mientras Manuela sostiene entre sus manos la orden para los análisis. Los amantes se van juntos. Manuela desearía sentirse refugiada en Leopoldo pero éste se siente traicionado por ella. Se muestra distante.
–!quiero que mañana vayamos a hacerte la prueba, quiero estar contigo!
--No lo digas como si fuera una orden...
–!Es mi forma de hablar!
Leopoldo se adelante enfadado. Manuela acelera el paso. Le agarra la mano:
--te juro que yo no esperaba esté embarazo.¿que clase de mujer crees que soy para querer embarazarme de mi amante?
--No sé... dímelo tú.
Leopoldo usa un tono enojado que molesta a Manuela. Ésta lo abofetea.
--¡¡eres un imbécil, te puedes ir al diablo¡
Manuela se iba a ir pero Leopoldo la agarra de la cintura. La abraza. Vuelve a ser el mismo Leopoldo amoroso de siempre.
--Perdóname, es que esto me ha sacado de onda..Tras el accidente sentí que no tenía derecho a vivir, a ser feliz.
Sus ojos están llorosos. Es una herida que tiene clavada en el alma, que nunca va a superar. Manuela lo acaricia. Lo besa.
--eso no es cierto. El pasado es pasado.
--Eso díselo a Emilio. Además... Era mi hija la que murió.--dice con mucho dolor.
Manuela lo mira con amor. Con ternura:
--¿y no crees que si la vida te manda otro hijo es porque ya te toca ser feliz?
Leopoldo sopla. Se seca los ojos. Se lleva las manos a la melena.
--No sé... en todo caso este hijo me llega de sorpresa. He luchado durante años para que Emilio me perdone. Ese ha sido mi objetivo número 1. No esperaba encontrarte a ti y ahora este hijo. No sé si Emilio lo va a aceptar y me duele hacerlo sufrir.
--Ese chico gay no es nada tuyo.
El tema Emilio no está en discusión, Leopoldo defiende a su hijastro con seriedad y firmeza:
--La sangre no es lo que une a un padre y a un hijo. A Emilio y a mí nos une unos lazos indestructibles... el amor y el dolor. Yo juré ante el cadáver de mi esposa que mi misión en la vida sería hacerlo feliz y por nada del mundo quiero lastimarlo.
A Manuela le emociona la idea de tener un hijo con Leopoldo, de ser feliz a su lado pero es consciente que las cosas no serán tan fáciles como ella quiere. Su esposo y Emilio son problemas en su relación.
--con un poco de suerte es una falsa alarma. --dice Manuela triste.
Leopoldo la vuelve a abrazar:
--lo siento, a lo mejor es cruel.pero es lo mejor.
Manuela le da un empujón:
--¡ya... tú te diviertes y luego no quieres aceptar las consecuencias¡
Manuela se acerca a la salida. Leopoldo va detrás de ella.
--Manuela, recién las cosas con Emilio van bien, recién descubrí que te amo. No es el momento para tener un hijo.
Manuela se gira y molesta le dice a su amante:
–!sin olvidar que mi marido te besó, que te quiere hacer el amor!
--Ya olvida eso.--Leopoldo con fastidio.
–!¿crees que se puede olvidar algo así??
Leopoldo pone sus manos alrededor de la cintura de Manuela:
--¿y crees que para mí es fácil? ¡Me besó el marido de mi amante, no me gustan los hombres¡ --recordarlo le da nauseas.
--Yo no sé qué pensar.
Leopoldo besa las manos de su amada:
--tú tienes la respuesta. En la cama un hombre no engaña.
La mira pícaro:
--¿que opinas? ¿Soy gay? --sensualmente,
Manuela lo abraza:
--sólo sé que tu hijo puede crecer en mi vientre.
--¿y tú que piensas? ¿No has notado nada?¿no tienes un atraso?
--¿que edad crees que tengo? ¡¡Tengo atrasos constantemente¡
--¿en serio no buscaste quedarte embarazada? --preocupado.
--Me he acostado contigo sin compromiso.¿crees que iba a pasar por la humillación de tener que decirle a mi marido que espero un hijo cuando hace más de 15 años que no me toca¡
--no sé como has aguantado tanto.
--Ni yo pero eso ahora no importa.
--¿hemos tenido relaciones todo este tiempo sin protección?
--si...
--pues podemos estar contentos que no haya pasado hasta ahora. --reprocha él.
--¡te juro que no pensé que me pudiera quedar embarazada¡
Están ya en el auto. Leopoldo se apoya en el capó. La mira burlón y dice con ironía:
--¿es que no te enseñaron educación sexual?
--no seas grosero. Porque a ti tampoco te enseñaron¿Porque no te cuidaste tú?
Leopoldo sabe que tiene razón y no dice nada
--Estaba tan feliz contigo que no pensé en nada. Pero no te preocupes. No tienes responsabilidad.--dice ella.
Ella se aleja del auto. Él la sigue. Camina rápido.
--¡¡claro que tengo, es mi hijo y yo te amo¡¡ si estás embarazada nos casamos o almenos viviremos juntos.
Ninguno de los dos se detiene. Hablan mientras Manuela va delante y Leopoldo camina detrás. Están muy alterados.
--no quiero que te cases conmigo sólo por el niño.
--bueno pues no nos casemos pero yo no quiero perderme ni un momento de la vida de mi hijo.
--yo nunca te separaría de tu hijo pero estoy casada. Tú no quieres hablar con tu hijo gay.
--todo eso tendrá que cambiar... Yo tengo una deuda con mi hijo, maté a su madre. Y deja de decir que mi hijo gay como si fuera su seña de identidad.
Manuela se para de golpe. Leopoldo se choca con ella. Manuela se gira. Están los dos tan juntos.
--y sobre su madre, fue un accidente y nadie lo pasó tan mal como tú, lo recuerdo.--dice ella rozando la mano de él con ternura.
--pero Emilio se ha criado sin su madre por mi culpa. Aún no está preparado para vivir, no tiene a donde ir, depende de mí y yo quiero ser su padre.
--ya tiene edad para espabilarse solo. Qué se vais con otros gays.
--pero yo lo quiero proteger.
--¿Y entonces?
--yo estoy dispuesto a hablar con mi hijo pero tú lo tienes que aceptar, es mi hijo no lo voy a separar de mi lado.
--ni modo --resignada.
Rechazó a su propio hijo y no soporta que la obliguen a vivir con el gay del hijastro de su pareja.







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