martes, 1 de septiembre de 2026

Capítulo 11




 


 Emilio y Nemesio hablan juntos. Se conocen de niños pero hace años no se ven.

--No esperaba encontrarte aquí --dice Emilio nervioso.

--Lo mismo digo. Yo vengo casi todos los días.. Nunca te vi.

--Es la primera vez que vine...

Nemesio señala a Leopoldo:

--¿es gay?

Emilio lo mira. Se estremece.

--que más quisiera yo --susurra.

Luego dirigiéndose a Nemesio dice:

--Lo que pasa es que no quería que viniera solo. Es mi primera vez y en vez de pagarme una puta como hizo su padre con él me ha traído aquí.

--¿eres virgen?

Emilio hace que sí con la cabeza.

--¿y quieres perderla conmigo?--dice Nemesio seductor.

Emilio hace que sí con la cabeza. Nemesio le acaricia el pecho. A Emilio le gusta ser tocado por primera vez por un hombre. Emilio está muy excitado. Cierra los ojos y goza de esas caricias pensando que es el propio Leopoldo quien se las da. Nemesio lo besa en el cuello. Luego en los labios. Leopoldo bebe mucho. Conoce a Nemesio desde niño, es el hijo de su amante. No le gusta verlos juntos. Manuela no acepta que su hijo sea gay y Leopoldo sabe que no le perdonaría que haya permitido que sus hijos se acuesten.  Emilio abre los ojos. Le ha gustado aunque se entristece porque no es Leopoldo el que le ha dado el primer beso. Nemesio lo ve algo distante.

--¿es que no quieres estar conmigo?

Emilio mira a Leopoldo. Le duele que su amor sea imposible. Quiere tener sexo, quiere saber lo que se siente al estar con un hombre. Quiere olvidar aunque sea por un instante su amor por Leopoldo.

--No es eso...

--¿tienes miedo?

Emilio hace que sí con la cabeza.

--si quieres vamos al baño. No la mamamos y si te apetece te la meto... 

Emilio piensa en las veces que ha visto desnudo a su padrastro. Cuando lo tuvo a su lado masturbándose. Le gustaría tener su miembro en su boca. Quiere saber lo que siente. Nemesio le está ofreciendo esa oportunidad y aunque no es como soñó, con quien soñó le apetece demasiado, tiene demasiadas ganas de sexo.

--Mi padre me ha pagado una habitación de hotel.

A Nemesio le sonríe:

--que buena onda. Que suerte tener un padre así. A mí el mío me echó a la calle.

Emilio mira a su padrastro con amor, con orgullo. Leopoldo le sonríe con angustia. Espera no tener que arrepentirse de haber apoyado a su hijo para llegar a ese momento. Emilio piensa en lo que diría Nemesio si supiera que su padre está allá y ha tratado de llevarse a la cama al suyo. Y que el suyo se acuesta con su madre.

–¿vamos? --Nemesio.

Emilio necesita un último abrazo de su padrastro como niño. Se funden en sus brazos. Quiere llevarse su aroma para que lo acompañe en esa cama en la que perderá la virginidad.

–te quiero mucho, gracias por todo.

Sus labios ya conocen mucho y le excita besarlo muy cerca de sus labios.  Leopoldo lo besa y acaricia;

–cuidate,  hijo. Te quiero mucho.

Nemesio está perdiendo la paciencia y se hubiera ido de no ser por la puñalada. Leopoldo ve irse a los chicos. Nemesio le sonríe divertido. Lo saluda militarmente. Leopoldo se queda solo y muy nervioso. Está  feliz de tener  el amor de su hijo pero se le hace raro pensar que su hijo y el de Manuela en un rato más estarán retozando como bestias tal como él ha hecho tantas veces con la madre.








Emilio y Nemesio se van juntos. El primero está muy nervioso. Deja atrás a su padrastro. Le hubiera gustado tanto vivir ese momento con él pero está muy cachondo. Le gusta que lo toque y tiene unas ganas locas de aprender lo que es el sexo. Además tiene el olor de su amado en el cuerpo y quiere ser desvirgado oliendo a su amado. Además Emilio está muy excitado. No tiene espera. Desearía tenerlo en la cama ya. 


Leopoldo se ha quedado muy nervioso. Se siente incómodo en ese lugar.

--Mejor me voy antes que me desvirguen a mí también.

Leopoldo no puede creer que el marido de su amante lo quiera llevar a la cama.

--espero no encontrármelo.

Se lleva las manos a la cabeza nervioso:

--menuda nochecita. La verdad es que no esperaba que las cosas fueran así.

Piensa que tal vez se equivocó queriendo ser un padre moderno.

--seguro que mi padre también echó su polvo el día de mi estreno pero yo... Ni modo.

Si no fuera porque el que quería ligar con él fue el esposo de su amante, el que le tocó el culo hasta podría reírse de haber ligado con un hombre.

--Es que esto no pasa ni en una telenovela.

Justo cuando va a salir se da cuenta que se está meando. No aguanta más. Va al lavabo tocándose el paquete.

--tampoco me van a violar... --se dice para tratar de animarse.

Se relaja tranquilamente en el urinario. Tiene una cara de satisfecho. No se da cuenta que Enrique entra en ese momento. Le mira el trasero con deseo.

--vaya culo...

Se lo come con los ojos. Lo mira con ojos depravado. Tiene una cara de gustillo. Está muy excitado. Sin sospechar que es el hombre que se acuesta con su mujer enloquece por él. Se lo quiere llevar a la cama. Camina sigilosamente. Se pone a su lado. No hace ruido para no alertarlo. No quiere que se le vuelva a escapar. Están los dos solos y Enrique quiere si almenos no logra acostarse con él almenos verle un rato el pene. Le gusta mucho Leopoldo y no sabe si tendrá esa oportunidad. Leopoldo está haciendo pis tranquilamente. Con la mano contrario al lado donde está Enrique se agarra su miembro viril. Grande, gordo pese a estar dormido. Enrique a su lado no se esperaba ver una cosa tan hermosa. Con su voz afeminada que siempre ha ocultado para su familia dice:

--¡¡madre mía, que verga¡

Leopoldo se ha quedado paralizado.

--no puede ser --dice para sí.

Mira a Enrique incrédulo. Jamás pensó verse en esas y no sabe bien qué debe hacer. Enrique le sonríe, le guiña el ojo:

--vaya, que sorpresa... ¿me esperabas?

Leopoldo está muy nervioso. Para en seco, Enrique le da una buena palmada en el culo con las dos manos:

--¡eres un pícaro¡

Leopoldo se la sacude. Le incomoda mucho Enrique que hasta jadea.

--la tienes muy grande, me gustaría tenerla en la boca. En erección debe ser gigantesca. No me dejes con las ganas de saborearla. Ni que sea deja que te la mame, soy la mejor en eso. Déjame ser tu putita. Ninguna puta es mejor que yo.

Leopoldo se guarda su tesoro secreto tan deseado por Enrique y que ya no es secreto.

--perdona yo no soy gay... --dice serio.

Enrique se le ríe. Leopoldo lo mira con mala cara pero prefiere no decirle nada. También entiende que es difícil de sostener que no es gay en ese lugar y tampoco quiere dar explicaciones. Opta por irse sin decir nada. Enrique siente demasiado deseo. Le agarra del brazo:

--no te vayas  no seas tímido.

Leopoldo le da un pequeño empujón:

--No quiero ser grosero pero te estás pasando... ¡te he dicho que no soy gay¡

Enrique lo mira sensual y divertido. Está como loco por acostarse con ese hombre.

--eso dicen todos, yo no he salido del clóset como tú pero eso no quiere decir que no te vayas a divertir...

Enrique lo abraza excitado. Le hace sentir todo su cuerpo. No le quiere soltar el culo.

--¡madre mía, que bueno estás¡

Leopoldo pierde los nervios. Lo mira amenazante:

--¡¡déjame en paz¡ ¡¡o es que quieres que te parta la cara?¡

Enrique no se lo toma en serio:

--no la cara no. Lo que quieras menos la cara --dice muy afeminado.

--¡vete a la mierda¡

--que amargado, tú necesitas un buen polvo.

--¡pero no vas a ser tú con quien lo tenga¡

Leopoldo se tiene que morder la lengua para no decirle que se acuesta con su esposa. 

--no seas así.

Enrique seductor le acaricia el cuello pero Leopoldo se aparta de él. Enrique insiste. Le toca el pecho:

--¡que fuerte... me tienes loco¡ ¡¡te daría mi vida con tal de tener en mi cama...¡ --dice Enrique excitado.

Leopoldo lo mira muy molesto. Se lo saca de encima. Está pasando muy mal rato.

--por favor. Te lo digo como quieras.. --le suplica con angustia-- No me gusta la violencia, no te quiero faltar al respecto ¡¡pero me estás hartando...¡

Leopoldo va hacia la puerta pero Enrique se le pone en medio.

--déjame pasar --insiste Leopoldo nervioso.

Enrique está fascinado, seducido. Desea hacer el amor con Leopoldo a toda costa y no le importa hasta arriesgar su vida si es preciso.

--traigo muchos condones. te aseguro que será la mejor noche de tu vida, después de probar con un hombre no volverás a querer estar con una mujer aunque que yo sepa no estás con ninguna. creí que era por tu esposa...  --dice con cara de pervertido..Verdaderamente no conocemos a los vecinos... Vamos --con la cabeza le enseña el wáter invitándolo a entrar con él-- no seas tonto... te la pasarás bien...

Acerca sus labios para besarlo pero Leopoldo aparta la cara y lo besa en la mejilla. Justo al lado del labio. Entra un chico en el lavabo y eso le da la oportunidad a Leopoldo de irse. Escapa, corre. Enrique detrás.

--¡¡no te vayas, mi vida¡

Corre y grita desesperada. En plan muy loca. Leopoldo se pierde entre la gente.

--¡¡que rabia¡

Enrique está frustrado. Se ha quedado con las ganas de acostarse con Enrique y eran muchas. Leopoldo abandona el antro sofocado. Cuando le da el aire se siente más tranquilo. Está aturdido:

--¡que noche¡

Se lleva las manos a la cabeza.

--esto es lo que me faltaba... mi hijo acostándose con el hijo de Manuela y el padre queriéndome llevar a mí a la cama...

Siente que está viviendo una pesadilla de la que desea despertar en cualquier momento.











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