Leopoldo sale de la UVI. Se sorprende al ver a su hermano salir del lavabo con los ojos enrojecidos. Le pone la mano en la mejilla:
--¿te ocurre algo?
Fabio oculta sus sentimientos hacia Emilio. Primero porque no tiene muy claro que le está pasando y segundo porque no quiere que su hermano sepa que es gay.
--No nada... todo bien.
--¿te enojaste por lo que pasó con Emilio?
--No, yo sé que tú lo eres todo para él. Es más lo mejor será que yo me vaya, él será más feliz si yo no estoy.
Fabio habla con mucha amargura. Leopoldo lo trata con cariño:
--No me hagas esto. Yo te necesito, necesito que estés a mi lado para aguantar todo lo que se viene.
Leopoldo se permite el lujo de mostrarse débil ante su hermano. Los dos se abrazan.
--esta bien, me quedo. Aunque no sé si Emilio le parecerá bien.
--yo hablo con él. Además a él lo que le molesta es que esté con una mujer. Tú no le molestas...
--si claro...
Fabio piensa con triste que seguramente Emilio siente culpa de haberse acostado con él y lo siente un enemigo ahora que parece que las cosas se arreglan para que se le dé con Leopoldo.
--Vamos a casa. Necesitas descansar.
--No, no... yo me quedo. Si Emilio sale para que le hagan alguna prueba quiero que me vea aquí... pero vete tú...
--Si, me ducharé y me cambiaré de ropa.
--Yo hay algo que tengo que hacer...
--¿de qué se trata?
--Manuela... tengo que hablar con ella... ¿no ha preguntado por mí?
Fabio se siente culpable. Le duele la trampa que le hizo a su hermano pero ahora no es el momento de decirle nada. Está seguro que su hermano no se lo perdonaría y lo echaría de su casa. No se quiere separar de Emilio ni un momento.
--según sé ya no vive con el marido.
Leopoldo no da crédito a lo que oye.
–!¿cómo?!
--eso creo. En el edificio ya no vive.
--Debe estar muy enojado conmigo. Lo que no entiende es porque no me ha llamado.
Fabio tiene la respuesta pero no se la quiere decir.
--No sé, tal vez se enojó conmigo porque la dejé plantada. Teníamos una cita.
--sí, debe ser por eso.
--Yo la verdad es que no he tenido cabeza para nada más pero ahora es algo que tengo que solucionar.
Leopoldo no sospecha que pase nada. Sabe que le ha fallado, que Manuela se ha tenido que enfrentar al test de embarazo ella sola y sin saber porqué. Imagina que es por eso que no lo ha llamado. Marca su número en el celular. Fabio está a su lado. Quiere saber lo que hablan. Leopoldo mira a su hermano:
--es personal, por favor.
--si claro... yo me voy...
Los dos se hermanos se despiden. Leopoldo espera impaciente el llamado.
Manuela está en el aeropuerto, ya ha salido del pais. Le sorprende la llamada de Leopoldo.
--¡¡será descarado¡
Le agarra el teléfono. No le deja hablar. Le grita, le insulta.
--¡¡BASURA, CERDO¡ ¡¡ASQUEROSO¡¡¡
Leopoldo se aparta un poco el teléfono del oído. Los gritos son muy muy molestos.
--escuchame...
Pero Manuela no le deja hablar.
--¡¡eres de lo peor¡ ¡¡OJALA TE MUERAS¡
--si yo te explico lo que pasó...
--¡¡cochino¡ ¡¡¡NO ME EXPLIQUES NADA¡¡ no quiero saber de ti¡ ¡no me vuelvas a llamar¡ ¡¡no quiero saber nada de un maricón como tú¡
--¿aún con eso? Mira ahora no tengo tiempo de tonterías...
--¡¡¡sé que te acuestas con mi marido¡¡ --dice con odio y olor.
--Tengo cosas mas importantes que hacer, ahora no tengo ganas de... --con algo de frialdad que lastima a ella.
Manuela está muy enfadada, no lo deja seguir:
--¡¡ERES UN DESCARADO¡ ¡¡DEBÍ BOTAR ESTE TELEFÓNO¡¡
--sé que te he fallado pero tenemos algo pendiente... ¿qué pasó con lo tuyo?¿con lo del embarazo?
Manuela está muy herida. Le duele sentir que el bebé que espera es una carga para él, que él no desea que nada los una.
--¡¡FALSA ALARMA¡¡
Leopoldo se siente aliviado. Aunque no es por lo que ella cree sí está satisfecho al creer que no hay bebé.
--Gracias a Dios, es lo mejor... Mira...
Manuela le cuelga.
--¡¡maldito¡
Tira el teléfono al piso. Lo destruye pisándolo.
--¡¡desgraciado¡ ¡¡desgraciado¡
Por otro lado Alejandro está asustado por la denuncia que le ha puesto Leopoldo. Sabe lo que le ha pasado a Emilio y teme que su situación empeore cuando Emilio ratifique la denuncia. Un amigo lo consuela
–¿porque no lo enamoras para que no te denuncie?
-!que locura es esa¡
--el chico es gay... eso dicen y si no...tú seguro que puedes…
Alejandro no recuerda a Emilio no sabe qué casi lo desvirga.
Emilio es llevado a planta. Se está recuperando bastante bien. Leopoldo no se separa de su lado. Está con él mientras lo sientan en la silla. En su primer paseo. Leopoldo se hace el fuerte pero le duele mucho saberse culpable de la desgracia de su hijastro. Emilio se ve feliz. Está como en shock. Se da cuenta que Leopoldo se siente en deuda con él y no piensa dejar escapar la oportunidad. Cada vez que Leopoldo lo besa, lo toca Emilio piensa en que cuando estén en casa le exigirá que le haga el amor para compensar el daño que le ha hecho. Leopoldo le da a ese joven todo su amor de padre sin ni sospechar lo que espera de él. Fabio los observa de lejos. Emilio sabe que él sabe. Emilio sabe que Fabio sabe que ama a Leopoldo. Lo siente un enemigo. No le gusta la mirada inquisitoria de Fabio y le pide a Leonardo que lo eche de la casa.
--no me puedes pedir eso --le suplica Leonardo.
–¿No es que estaba de paso?
--si pero a mí me gusta que esté con nosotros.
Emilio habla con mucho rencor:
--¡¡pero a mí no¡ ¡¡yo quiero que estemos los dos solos¡ ¡¡te quiero solo para mí¡
A Leopoldo le llena de ternura que Emilio lo quiera tanto, cree que es porque necesita su apoyo. Lo siente tan débil que si quiere encerrarse en su propio mundo con él Leopoldo está dispuesto a darle gusto.
--dijiste que lo que yo quisiera me lo darías¡ --le reclama.
Leopoldo acaricia la cabeza de su hijastro con mucho cariño:
--y lo haré. Tus deseos son órdenes para mí. Cualquier cosa que quieras que te dé, que quieras que hagamos pues será...
Emilio se estremece. Esa última frase se le queda clavada: "Cualquier cosa que quieras que te dé, que quieras que hagamos pues será...." Mira a su padrastro con deseo, con amor. Bendice su suerte ya que gracias a su accidente pues podrá realizar su sueño de acostarse con Leopoldo. Fabio, aunque ellos no lo han visto, estaba cerca. Le ha dolido que Emilio lo quisiera lejos de él, le duele ver como se está aprovechando de su hermano sin que éste sospecha nada. Se va llorando de rabia.
--¡¡que se acueste con él¡ ¿qué me importa? ¡¡si Leopoldo es tonto y le da gusto...¡
Pero sí le importa. Le duele y mucho. Lo atormenta la sola idea de que Leopoldo se acueste con Emilio.
--a lo mejor se le pasa el capricho..
Lo piensa por unos segundos pero se le niega:
--¡¡no... no..¡¡ ¡¡No quiero que se aproveche de mi hermano¡
En realidad su miedo es que Leopoldo se acabe enamorando de Emilio, le da rabia la posibilidad que recoja el amor que Emilio ha cultivado para él. Aunque siente compasión por su hermano por lo que se refiere al amor de Emilio hacía él le da mucho coraje que Emilio se haya encaprichado del hermano equivocado.
.
Esa tarde, Emilio recibe unas flores en el hospital. Son de Alejandro. Leopoldo las deja en la mesa. Le lee la tarjeta: "no dejo de pensar en ti, es un gusto haberte conocido. Lástima que no tengas un buen recuerdo de mí. Espero que podamos conocernos en otras circunstancias..."
--vaya, no parece que sea una tarjeta que se da a un desconocido al que has atropellado.
--¿crees que quiera ligar conmigo?
Leopoldo le sonríe. Se sienta en la cama con él. Le acaricia la cabeza:
--ahora no creo que sea el momento de pensar en esas cosas.
Emilio lo mira con amor:
--Yo tengo muchas ganas de tener sexo.
Leopoldo le sonríe con cariño:
--pues te tendrás que esperar, aquí ni modo.
Le guiña el ojo. Lo mira con complicidad. Emilio se estremece. Arde en deseo.
--¿en casa? ¿si quiero coger con un chico?¿tú me ayudarás?
--Yo estaré a tu lado siempre, haré lo que tú me pidas.
Emilio lo mira con deseo:
--espero que sea verdad, ya no te podrás echar atrás.
Leonardo le sonríe:
--lo que prometo lo cumplo.
Emilio está como loco, Leopoldo jamás imaginaría lo que está pensando pedirle.
--Del tal Alejandro no me fío. No sé si es buena onda o quiera que no lo denuncies ¿qué opinas?
--A mí me da igual...
–¿Te molestaría si no le quito la denuncia?
--Me da igual.
--¿y como pareja?¿te gustaría?
–¿es guapo?
Leopoldo le sonríe:
--no me fijé ¿te interesa?
A Emilio le hace gracia pensar que un chico guapo pueda haberse fijado en él pero ahora que tiene esperanzas con su padrastro no le importa nadie. Emilio acaricia el rostro de su amado. Sus labios:
--yo deseo vivir un amor especial con alguien especial.
Esos labios que toca con los dedos los quiere para él. Se levanta un poco para besarlos. Es el precio que quiere que su padrastro le pague.
Emilio está apunto de rozar los labios de su amado. En ese momento entra una enfermera. Para evitar un escándalo éste, con mucho deseo, besa a su padrastro cerca del labio. Leopoldo sonríe inocente. Siente a ese joven su hijo y no le importa nada más...
Emilio, aunque no de buen grado, permite que Leopoldo se vaya a su casa.
--Te juro que no tardo y luego no me muevo. Es que quiero ver como van los cambios en la casa para adaptarla a tu estado.
Emilio mira a Leopoldo con amor:
--te espero, no tardes.
Leopoldo besa a su hijo en la frente.
--te quiero mucho.
Emilio suspira. Lo mira enamorado.
--yo también...
Emilio se queda muy contento. Está feliz.
--¡¡es mío... es mío...¡
Cierra los ojos pensando en cómo fue acostarse con Fabio. Se estremece pensando en que al fin será suyo ese cuerpo que ha deseado durante años y que ha observado de lejos. Se siente la persona más feliz del mundo.
--¡¡bendita mil veces la zorra de Manuela y el accidente¡ --dice divertido.
Se estremece pensando en cómo será hacer el amor con Leopoldo:
--será maravilloso. No se parecerá a nada. No se puede imaginar algo tan bueno.

















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