martes, 1 de septiembre de 2026

Capitulo 14







En brazos de Fabio, Emilio tiembla de miedo y de deseo...

--vete... --jadea.

Emilio lo desea. Le apetece hacer el amor con él. Le gusta sentir como el sexo de Fabio está rozando su cuerpo pero tiene miedo. No sabe bien si Fabio quiere hacerle el amor o matarlo. Además, Leopoldo está a pocos metros. Le da mucha vergüenza que lo vea en la cama con su hermano poco después de acostarse con el hijo de su amante.

--conmigo no finjas sé que esto es lo que querías. Lo que deseas de toda la vida... --dice Fabio muy sensual.

--contigo no. Sabes que al que amo y deseo es a tu hermano--jadea Emilio asustado.

Fabio se prepara para penetrarlo violentamente. Le habla lascivamente. Le agarra del cuello, del pelo. Es muy violento.

--me estás lastimando --se queja Emilio.

Fabio se ríe:

--pues quéjate,  tendremos una conversación muy divertida con tu amado padre.

Emilio lo desea pero tiene miedo:

--así no me gusta --dice lloroso.

–a nadie le importa si te gusta, putita. Eres mi perra y tienes prohibido hablar.

El hombre habla lascivamente. Su aliento excita a Emilio. Está asustado y cachondo sin saber lo que Fabio quiere de él. Mientras que su pene está rozando el ano de Emilio, Fabio agarra del cuello a Emilio, le aprieta las manos, habla muy enloquecido.

--hubiera sido dulce de haberme pedido que fuera el primero... ¡esto es lo que te mereces por puta¡

Fabio lo penetre como si le clavara un puñal. Se mueve en su interior de la manera más agresiva que sabe. Sus movimientos de pelvis son muy violentos, le clava las uñas, quiere lastimarlo, destrozarlo. Goza con  su dolor que Emilio ahoga destrozando con los dientes la almohada, no puede gritar. No quiere que Leopoldo lo vea en esas… 

Fabio no soporta que su hermano sea el amor de Emilio, quiere darse el gusto con Emilio y quiere lastimarlo, ponerlo al límite, quiere ver cuánto dolor es capaz de aguantar para no delatarse ante su amado. Después de haber sido desvirgado esa misma noche y de todos los momentos de complicidad que ha vivido con amado padrastro, le pone muy cachondo sentir la sangre de ese hombre que ama dentro de él. Le gusta mucho sentir su dureza. Sentir la diferencia de ser cogido por un chico joven que ya por un hombre pasando los 30. Emilio lleva demasiado tiempo frustrándose en el sexo y es un alivio sentir todo el cuerpo del hermano de Leopoldo contra el suyo. Su brutalidad le recuerda a la de Leopoldo con Manuela y le gusta aunque lo lastima pero goza y jadea !Leopoldo! mientras goza mordiendo la almohada y Fabio lo oye se muere de rabia. Y le da los últimos estoques con aún más brutalidad y hasta le muerde en el cuello para dejar marcado al chico. Emilio queda como en shock. Le duele todo el cuerpo pero está contento. Mira a Fabio como si fuera un milagro. No puede creer que se haya acostado con él. Lo veía guapo pero con miedo, Fabio lo ha humillado tanto que jamás imaginaría que unirían sus cuerpos. Ya que no se ha podido acostar con Leopoldo es un sueño haberlo hecho con su hermano. Es algo que le pone muy cachondo. 

Fabio lo mira burlón:

--ahora sí has estado con un macho de verdad. Ahora ya eres un hombre hombre.

Emilio le sonríe. Lo abraza. 

--tienes razón. Con Neme creí que no podía sentir más placer pero sólo fueron caricias comparado con esto.

Emilio está muy contento. A Fabio le gusta que Emilio le reconozca que ha gozado más con él. Emilio le sonríe. Aunque ha sido violento le ha gustado estar con él. Ha sido todo un impacto.

--si hubiera sabido que eres gay...

--aquí el único maricón eres tú¡me das asco¡

Fabio se levanta muy violento y le tira el preservativo lleno de su semen en toda la cara. Lo mira con mucho desprecio. 

Emilio que pese a que ha quedado muy lastimado, aunque ha sido muy bruto ha gozado mucho en brazos de Fabio le duele luego el desprecio de él. Emilio está como en shock. Han pasado tantas cosas en tan poco tiempo. Su padre descubre que es gay, lo lanza en brazos de un guapo joven y ahora se acuesta con el hermano de su amado. Fabio desnudo le pone muy cachondo pero es muy agresivo y eso le asusta. Fabio con desprecio 

--¿!no te da vergüenza acostarte con dos hombres en la misma noche? ¡¡Eres basura, pedazo de puta¡¡






Emilio se ha queda aturdido, Fabio se pone el bóxers y se va. Abraza a Potter:

--¿Qué ha pasado?¿qué ha pasado?

 Ama a Leopoldo y se ha acostado con su hermano cuando Leopoldo duerme a pocos metros. Lo que más le asusta es que lo haya descubierto. Se asegura que esté dormido. Entra sigilosamente en el cuarto de su amado. Está destapado. Duerme desnudo y se le ve casi todo el cuerpo. Emilio está muy cachondo. Se le pone dura.

--Te amo, te amo...

Lo ama y lo desea. Ha vivido unos momentos increíbles juntos. A su lado el hombre se ha masturbado, le ha tocado el culo. Lo ha abrazado. Ha sido más feliz en esas horas a su lado que en toda su vida. Esos momentos que ha pasado con Leopoldo han sido mágico. Mejor que el sexo y por partida doble que ha tenido esa noche.  Se le hace extraño haberse acostado con su hermano. Piensa en la forma en la que Leopoldo fornicaba con Manuela. Era igual de agresivo.

--ahora sí que puedo decir que te conozco bien. Tu hermano ha formado parte de mi cuerpo. Yo he formado parte del tuyo. Es como si hubiéramos hecho el amor.

Hay poco luz, el brillo de la luna ilumina el cuerpo desnudo de Emilio. Su torno desnudo. Su rostro de ángel sobre su cabello. Emilio desea acariciarlo. Mira esas labios:

--si lo besara, si lo tocara…A lo mejor no se enterará...

Lo mira con amor. Le gusta estar en ese cuarto, con Leopoldo desnudo y dormido. En ese momento puede ser él mismo:

--te amo... te amo...

Roza los cabellos de Leopoldo, su rostro. Es la primera vez que lo toca sin tener que ocultar su deseo. Quiere tocarle el pecho. Besarlo.

--él no se tiene por que enterar. El premio es muy alto...

Tanto como el riesgo pero Emilio está muy enamorado.

--Lo amo, lo amo...

El deseo sexual está tranquilo. Neme y sobretodo Fabio lo han dejado tranquilo en ese sentido pero el amor que se nutre de él, ese amor hacia Leopoldo que está sembrado en su corazón está más agitado que nunca. Se conforma con un beso, con un pico.

--No pasará nada... No se enterará.

Se arrodilla frente a él. Su belleza lo extasía. Lo embriaga. Siente envidia por su madre que se casó con él, que le dio una hija:

--aunque me esperara la muerte yo me cambiaría en su lugar porque morir después de haber sido amado por él es un precio muy bajo.

Se estremece mientras va acercando sus labios a los de él. Hace tanto que anhelaba ese beso. Lo hubiera dado todo y ahora por fin lo puede besar y sin tener que dar nada a cambio. Justo en el momento que Emilio está por rozar esos labios, Leopoldo se mueve. Le da la espalda. El culo desnudo queda al aire. Emilio está muy cachondo. No desea salir de ese cuarto pero tiene miedo. Tiene miedo que Leopoldo lo sorprenda. Se tumba en su cama, en esas sábanas que huelen al hermano de Leopoldo. Aunque se ha quedado con las ganas de besarlo está contento por haberlo contemplado. Por estar cerca de él. Le da un beso en la mejilla que le enciende y tampoco le compromete y se va corriendo. Fabio y Nemesio han besado sus labios. Pero estos arden como nunca al sentir la piel de su amado padrastro. 









A la mañana siguiente, Fabio está en el baño. En bóxers. Se los está bajando para darse una ducha. Emilio entra. Fabio con el bóxers en las rodillas se tapa.

--¿¿qué haces? ¡¡¿Cómo entras si estoy yo?

Emilio lo mira sorprendido:

--bueno, creo que ya hay confianza...

Fabio se muestra indiferente. Nada ha cambiado. Emilio mira a Fabio de una manera especial. Algo ha cambiado para ellos. Emilio está empezando a mirar a Fabio con otros ojos pero Fabio no lo sabe, Fabio se ha sentido despreciado por él. Fabio siente que si se ha acostado con él es porque lo forzó. Es algo que lo llena de culpa y de vergüenza. No quiere aceptarlo así que se conforma con agredir a Emilio, humillarlo una vez más: 

--que me miras tanto maricón... ¡me das asco¡¡

Emilio lo mira sorprendido:

--después de lo de anoche. Te sentí todo. Yo... --Emilio habla entre jadeos, le excita mucho recordar.

A Fabio le gusta haber dejado huella en Emilio. Lo nota diferente pero está molesto con él, quiere hacerlo sufrir.

--yo estaba borracho... ¿qué me hiciste anoche?

Fabio le habla como en reproche, como si fuera la víctima. Emilio le va a decir que las cosas no fueron como las piensa sino más bien al contrario. No siguen hablando porque desde su cuarto entra Leopoldo desnudo. Emilio lo mira con deseo, también tiene miedo de lo que pueda decir Fabio aunque no puede negar que le excita mucho tenerlo a los dos con él. Uno desnudo y el otro casi.

--¿Qué pasó, ¿ de qué hablan? --pregunta tranquilamente mientras prepara la ducha.

--No sé...  --Fabio con burla-- tu hijo me quería contar lo de anoche.

--Creo que la pasó bien... --dice Leopoldo.

–sí pero ha sido un bruto. Mira con ha dejado a la exvirgencita.

Fabio habla con burla. Emilio tiene las huellas de Fabio en su cuerpo. El culo y la espalda atrapada. El culo muy rojo. El cuello muy mordido. Se avergüenza y se le pone dura al ver que su padrastro lo toca. Y mira su cuerpo desnudo. Emilio se pone la mano delante para tratar de ocultar su erección. No mira a los ojos a ninguno de los dos hermanos. Fabio lo mira con cariño. Leopoldo es muy cariñoso:

–ese chico fue muy bruto. Ven que te ponga alcohol. No sea que se te infecte. Escocerá pero te aguantas.

Y Emilio desnudo culo hacia arriba mientras su padrastro le cura todas las heridas. Emilio ni cuando lo desvirgaron sintió tanto gozo. Le escuece el alcohol pero Leopoldo le friega el culo desnudo y eso es su mejor momento sexual para él chico. 

–eso te paso por coger con cualquiera –dice burlón Fabio cuando le escúece.

Muy amoroso Leopoldo acaricia para extender el alcohol el culo y la espalda de su excitado hijastro. Emilio está muy cachondo por la situación, no quiere que Fabio siente que lo humilla y alto y claro  dice mientras su padrastro le toca el culo :

--pero lo gocé y sí que me gustaría poder mamársela a todos los hombres.

A Fabio le da rabia que diga eso cuando con él no lo hizo. Se acerca al chico rabioso. Emilio y Fabio se miran desafiante.

--vaya, hermanito, que moderno que le permites a tu hijo hablar de todo...

Emilio está muy caliente viendo como su amado padrastro cura con cariño su herido cuerpo después de haber sido brutalmente cogido por su hermano.

--no me gusta frustrar a la gente. Me gusta que mi hijo confíe en mi.

--pues menos mal que nosotros somos familia si no podría dormir tranquilo con un maricon en casa.

Fabio habla como si fuera de broma pero su intención es molestar a Emilio. Emilio no sólo se siente molesto sino que tiene miedo de lo que pueda estar pensando Leopoldo. No le importa que sepa la verdad si deja que tengan sexo pero no quiere que lo sepa si lo va a despreciar, si no le va a cumplir su sueño.






A Leopoldo no le gusta nada que Fabio llame maricón a Emilio. Mira a su hermano regañón. --pídele perdón a Emilio...

--perdón...--burlón-- pero como él va diciendo que se la quiere mamar a cualquier hombre y nosotros somos...

Leopoldo no le deja que acabe la frase.

--¡¡ni se te ocurre decir ese disparate¡

Fabio mira a Emilio burlón, su mirada agresiva asusta a Emilio. Sabe perfectamente que Fabio es capaz de todo. Echa de menos la tranquilidad de estar a solas con Leopoldo pero no puede negar que Fabio le gusta mucho y después de haber saboreado su cuerpo mucho más. Fabio los deja solos. Leopoldo mira a su hijo con cariño:

--perdónalo,  es un poco bruto.  Va ya está.

Cómo la cosa más normal del mundo el desnudo Leopoldo se levanta y va hacia el baño. Y Emilio se levanta también para no perder detalle del cuerpo desnudo de su amado en movimiento. No cierra la puerta y Emilio asume que puede entrar. Y ahí tiene a su amado. Todo un dios griego resplandeciente bajo el agua. Emilio está muy caliente viendo como su amado padrastro cubre su cuerpo de jabón, como pasa sus manos por todo ese cuerpo que ama. Mojado con el cuerpo enjabonado luce aún más irresistible. A Emilio le gusta mucho. Hace que se arregla pero sólo lo mira y se da las vuelta para que no vea si erección.  Y Leopoldo sigue duchándose sin sospechar que está poniendo cachondo a Emilio. A Emilio le duele que Leopoldo confíe en él, que no crea en las palabras de Fabio cuando ama al padre y se acostó con el hermano. 







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