Leopoldo estaba bailando sin importarle nada. Enrique se ha puesto a su lado. Baila muy sensualmente. Se lo está comiendo con los ojos. Leopoldo se para. Mira a ese hombre nervioso.
--¡no sigue... sigue...¡ --dice Enrique sensualmente.
Enrique choca su culo con él. Muy afeminado.
--que sorpresa. uno no sabe a quien tiene de vecino. Te confieso que siempre me gustaste. Nunca imaginé que fueras gay.
--en realidad yo...
Enrique le toca el culo.
--perdona... aquí hay un malentendido... --dice Leopoldo nervioso que no sabe cómo salir de esa.
Enrique le pellizca el culo de nuevo:
--ningún malentendido, pícaro... ¿vamos al baño?
Leopoldo está muy escandalizado.
--por favor... déjeme en paz... Vengo acompañado...
Emilio está al lado de su padrastro. Le ha excitado ver que le tocan el culo. Siente envidia, ese culo que tanto le gusta, que tantas veces ha visto desnudo y tantas veces ha querido tocar. Y hoy ha tocado y desnudo.
--Así que te diviertes con tu hijo... ¡que pícaros los dos¡
Leopoldo mira molesto a Enrique:
--¡¡con mi hijo no te metas¡
Emilio toma del brazo a su padre:
--ya, no te metas en lío.
Enrique los ve ir.
--¡¡nos vemos, guapetón¡
Leopoldo está muy molesto. Enrique le mira el culo con mucho deseo:
--¡lo que haría yo con él.
Leopoldo se sienta en una mesa. Pide un trago. Se lo toma de golpe. Emilio lo mira con vergüenza.
--si quieres nos vamos.
Leopoldo ya ha olvidado el incidente con Enrique.
--no ¿porqué? Estas cosas pasan. Nos estábamos divirtiendo, acabamos de llegar. Estamos aquí por tu estreno. El resto no importa.
Leopoldo le toma de la mano paternalmente. Emilio se estremece.
--¿no has visto a nadie que te guste?
Emilio mira a Leopoldo a los ojos. Le cuesta tanto tener que callar, no poder decirle que el hombre que él quiere siempre lo ha tenido al lado.
Justo ahí están Nemesio y Alejandro. Alejandro se ríe porque a Nemesio le duelen mucho sus posaderas después de su penetración doble con Alejandro y Fabio. Está molesto porque su amigo contribuyó pero siguen con sus juegos.
--¡te apuesto lo que quieras a que me acuesto con el que sea¡ --Alejandro.
--¿y que te apuestas? –Nemesio.
--Lo que quieras --contesta Alejandro.
--El que pierda va de su casa a la del otro en bolas.--Nemesio.
Se miran desafiantes.
--¡¡hecho¡
Los dos choca sus manos. Se estremecen al tocarse aunque tienen que disimularlo.
--a ver, a quien quieres que me lleve a la cama... búscamelo guapo. --dice Alejandro burlón.
Nemesio va mirando. De repente reconoce a alguien. A Emilio. Lo ve aturdido. Le sorprende verlo con su padre.
--¡a ese¡
Miran a Emilio.
--va con su novio, aunque más bien parece su papá.
Alejandro lo dice riendo. Nemesio lo va empujando.
--no quedamos en excepciones. Ve por él.
Alejandro no se quiere dar por vencido:
--¡me acostaré con él¡
--pues te deseo suerte.
Emilio se da cuenta que Alejandro se le está acercando. Lo va mirando con intensidad. Emilio también lo mira. Le pone nervioso. Le gusta. Guapo, pero se ve agresivo.
–¿te gusta? --le pregunta Leopoldo.
Emilio mira a Alejandro y dice que sí con la cabeza. En realidad le da igual cualquiera. Quiere perder su virginidad y que su padrastro lo vea
--ve por él... disfruta.
A Emilio le pone cachondo que sea el hombre que le gusta quien lo lance en brazos de otro.
--¿bailamos? --le pregunta Alejandro.
No llevan ni un minuto juntos cuando Alejandro le propone:
–¿vamos al lavabo? --el chico se muestra agresivo y eso no le gusta a Emilio.
--No tengo pis…–dice Emilio que quiere volver con Leopoldo.
Emilio no se siente a gusto. Quiere estar con Leopoldo y mira a su padrastro con deseo y el otro se molesta. Emilio quiere perder su virginidad pero le duele romper su sueño de que lo desvirgue su padrastro.
--búscame cuando crezcas... --le dice Alejandro con desprecio.
Emilio regresa con su padrastro avergonzado. Leopoldo lo trata con cariño.
–¿que pasó...?
--no sé... --tímido.
Leopoldo le acaricia la mano y Emilio quisiera pedirle que fuera él el primero.
--tranquilo, ya encontrarás a otro.
Y Emilio quisiera estar siempre así. Agarrado de la mano de su amado.
Nemesio se ríe de Alejandro.
--¡no has podido¡ ¡te quiero ver en bolas¡
--con ese chico es imposible. Te apuesto a que no puedes tú.
--Va la apuesta y el perdedor saldrá en bolas y escrito en el culo... Soy puta.
--En dos segundos te cansas.
Los dos chocan sus manos para sellar de nuevo la apuesta. Alejandro le golpea las nalgas y se ríe porque las tiene dolorida. Eso le da fuerza a Nemesio a vencer la apuesta. El hijo de Manuela se acerca a la mesa decidido a seducir a Emilio. No imagina que Leopoldo es el amante de su madre.
Leopoldo y Emilio están juntos. Leopoldo lo anima:
--tú tranquilo, ya aparecerá el chico con el que puedas estrenarte. Tampoco tienes que irte con el primer imbécil que veas --le dice el maduro galán mientras bebe su copa.
Emilio está muy nervioso. Muy ansioso. Siente un fuego que lo abrasa. Se iría con el primero que quisiera porque se está ahogando. Desea sexo con el hombre que tiene delante. Su belleza lo embriaga. Su sonrisa lo enamora. Sus piernas se tocan. Emilio no puede más. Desea acostarse con un hombre cualquiera porque es la única manera de relajarse. Sólo así tiene esperanzas de poder dominar ese fuego que lo domina y amenaza con hacerlo arder. Ven acercarse a Nemesio. Es algo que a los dos les sorprende.
--¿y estará aquí con su viejo?
--No, no lo creo. Yo no creo que su padre se ponga a ligar delante de su hijo.
--¿Tú no lo harías no? --Emilio tímido.
Leopoldo le sonríe:
--Yo no soy gay...
--Para mi desgracia --piensa Emilio triste.
--¿y se habrán visto? --pregunta Emilio.
--No lo sé pero si hablas con él... No le digas nada.
--Que fuerte ¿no? el padre y el hijo gay
Emilio se calla cuando va a decir que la madre es una puta. No quiere que su padrastro se entere que lo ha descubierto. La situación pone muy nervioso a Leopoldo. En esas circunstancias piensa que sólo le faltaba que se descubriera que él y Manuela son amantes desde hace bastante.
--¿crees que el hombre será tan descarado para rechazar a su hijo siendo gay? --Emilio.
--según entendí echó a su hijo de su casa por gay.
--y sabrá su familia de la loca que lleva dentro...
--no. No creo.
--¿y estará casado para guardar las apariencias?
--Sí claro.
--La esposa debe saber... aunque se debe consolar con otro... ¿no?
Emilio lo ha dicho sin pensar. No le quería dar la oportunidad a su padrastro a decirle que él es ese hombre. Aunque la oportunidad está ni que pintada para eso, Leopoldo no se atreve a sacar el tema. Antes que pueda decir algo de Manuela, Emilio dice:
--y la madre es una basura. Mira que permitir que su esposo eche a la calle a su hijo por gay y aun era menor de edad.
–no conocemos la historia.
Emilio habla por rabia de la situación y por celos porque se acuesta con su padrastro:
–la mujer es una basura y punto y se merece el marido que tiene. Si un hombre está con esa miserable es que es tan miserable como ella.
Leopoldo traga saliva. No esperaba tanto odio por parte de su hijastro. Ahora no puede decirle nada. Leopoldo siente pena por Manuela. Está seguro que la mujer ignora cómo se divierte su marido. Manuela siempre supo que su marido le era infiel pero nunca pensó que se acostara con hombres. Cuando Nemesio ya está cerca, mira coqueto a Emilio. Le da cosa acercarse al padre y le hace gestos a Emilio para que se acerque. Lo está comiendo con los ojos. Su exvecino está muy guapo. Hace mucho que no lo veía. Le apetece verlo desnudo. Aunque le duele renunciar a que Leopoldo lo desvirgue, ya ha disfruta mucho con momentos que ha pasado con su padrastro y le apetece perder su virginidad y que su amado sea testigo. Por un lado le da igual cualquier pero necesita que lo traten bonito. Sentirse bien para olvidar su deseo de ser desvirgado por su padrastro. No está muy seguro de lo que hace ni si el chico le gusta lo suficiente pero ya que su padrastro no lo va a desvirgar de como otro lo desvirga. Se levanta. Leopoldo le agarra de la mano:
-¿donde vas?
Emilio mira a Leopoldo excitado:
--me quiero acostar con él.
Después de lo lejos que han llegado se da cuenta que a su padrastro le molesta. Se ilusiona pensando que tiene celos.
--con él no.
–¿porque?
Emilio está contento. Está esperando que le diga que quiere que su estreno sea con él. Emilio acaricia la mano de su padrastro:
--si me das un buen motivo por el que no deba acostarme con él te juro que no lo hago.
Emilio espera que una declaración de amor. Que no vendrá porque Leopoldo está lejos de sospechar que eso es lo que quiere.
--su madre es vecina.
–¿Sólo por eso? --dice decepcionado
--Y porque yo te lo pido. Hazlo por mí. Prefiero que te acuestes con el otro.
Emilio está molesto. Decepcionado. Se da cuenta que Leopoldo no quiere que se acueste con el hijo de su amante y eso anima a Emilio. Tiene que ser él.
--lo conozco desde niño... será mejor...
--pero…
Emilio lo interrumpe:
–a menos que me cumplas mis fantasías.
–¿de que hablas?
–me gustaría que me desvirgara un hombre mayor y guapo asi como tú. No los viejos que hay aqui.
Leopoldo sonríe:
–gracias por lo de guapo pero es mejor uno de tu edad.
–pues Nemesio.
–él no.
-pues búscame uno como quiero.
–pero aquí no hay…
Leopoldo está desesperado pues no quiere que el hijo de su amada desvirgue a su hijastro. No sospecha que el mayor sueño de Emilio es que lo desvirgue él. Espera que se impaciente y se ofrezca pero a Leopoldo eso no se le pasa por la cabeza. Esa es una decepción para Emilio que quiere dejar de ser virgen esa noche y pese a que Leopoldo le suplica que con Nemesio no.
Emilio se aparta de su amado. No lo quiere escuchar más. Está dolido y acostarse con el chico que no quiere Leopoldo es su manera de vengarse por su desamor. Leopoldo bebe su trago de golpe y pide otro. Está nervioso. No cree que Manuela le perdone que animara a su hijo a acostarte con un chico que al final resultó su hijo. Emilio se da cuenta que Leopoldo bebe mucho y disfruta con ello. Tiene la esperanza que se emborrache mucho y que sino el primero sea el segundo... Leopoldo no les saca los ojos de encima a su hijo y el hijo de su amante. Los dos jóvenes están frente a frente. Nemesio le guiña el ojo. A Emilio le gusta estar con él aunque que sea el hijo de la amante de su padre es lo que más le excita.


















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