Leopoldo se siente muy incómodo en la presencia de Emilio. Ha contratado a un enfermero joven para que se ocupe de lo más íntimo del chico. Aunque el chico es guapo a Emilio no le gusta y siempre grita el hombre de su amado.
Leopoldo lo atiende pero lo trata con distancia. Algo se ha roto entre ellos. A Emilio le sabe mal y le reclama.
--No me trates así, ahora que te necesito más que nunca.
--No he sido yo quien ha estropeado las cosas --protesta Leopoldo.
Leopoldo quiere irse pero Emilio le reclama:
–recién me amaste y ¿ahora me desprecias?.
Leopoldo no lo mira a los ojos y le reprocha:
--después de lo que me obligas a hacer no me puedes reclamar nada.
Leopoldo lo deja solo y Emilio se queda triste. Además Leopoldo ha hecho cambiar las puertas del baño. Le ha quitado así el que fue su pasatiempo de años: gozar a través del agujerito del cerrojo del cuerpo desnudo de su amado padrastro...
Pasan las semanas... Leopoldo apoya a Emilio. Está a su lado pero se mantiene distante y Emilio no le dice nada. Sigue una recuperación. Tienen que operarlo para que pueda volver a caminar. Emilio está triste. Echa de menos al Leopoldo cariñoso. Se deja llevar por la rabia y le dice:
--¡¡si no te acuestas conmigo no me opero¡
Leopoldo mira a Emilio con reproche, decepcionado:
--me prometiste que sería solo una vez. --Leopoldo.
--¡¡y tú me prometiste que harías todo lo que yo quisiera¡¡
--¿y no estoy contigo?
Emilio está llorando. Leopoldo lo trata con frialdad.
--¡¡pero me tratas bien feo¡
–!después de lo que me obligas a hacer no puedes reclamarme nada!. -- Leopoldo triste.
Leopoldo se aleja de él.
--¿pero te acostarás conmigo? --Emilio.
Emilio habla ansioso, ya que ha perdido su cariño almenos quiere gozar de nuevo con su cuerpo. Leopoldo no lo mira. Sus ojos llenos de lágrimas:
--si, esta noche, luego te aviso. Pero si me lo pides una tercera vez me iré y no me volverás a ver.
Leopoldo habla con dureza. Su amenaza va en serio y Emilio casi se echa para atrás pero el hombre es muy guapo y ese culo le vuelve loco.
Leopoldo se va triste. Emilio se queda con una sensación agridulce. Está feliz porque volverá a saborear el cuerpo del hombre que ama, ese cuerpo que ha admirado tantas veces de lejos y que ya ha sido suyo pero por otro lado le duele darse cuenta que Leopoldo cada vez está más distante. Leopoldo va a contárselo a su hermano. Aunque también le da rabia que Emilio siga tan obsesionado con su hermano, sus ojos le brillan. Emilio no lo quiere cerca y lo echa de menos. Es la única manera que tiene para estar cerca de él y lo aprovecha. Leopoldo camina muy alterado. Está desesperado.
--¡¡tú me dijiste que con una vez habría bastante, que se le pasaría el capricho¡
--tampoco te lo aseguré. El amor que siente por ti es muy profundo.
Leopoldo mira a su hermano angustiado. Se lleva las manos a la cabeza.
--¡¡no digas eso¡
Fabio le pone las manos en los hombros.
--sé que no es fácil para ti. Tampoco es tan terrible. Tú no haces nada.
Leopoldo mira a su hermano horrorizado.
--¿¡mi hijo cree estar enamorado de mí y me obligar a coger con él y no es tan terrible? ¡¡es peor¡ ¡¡es un abominable¡
--lo que tenemos que hacer es que se cure, el resto no importa. El tiempo pone cada cosa en su sitio.
Aunque Fabio da muestras de tranquilidad, en realidad está muy dolido de que Emilio quiera que Leopoldo lo ame si o si. Con ojos llorosos Leopoldo mira a su hermano:
--¿entonces habrá que hacer lo mismo?
Siente un gran dolor en su alma. No le apetece nada. Se sienta angustiado.
--¡esto es una pesadilla.¡ --llora.
Fabio se sienta a su lado. Lo mira con cariño:
--se curará y entonces esto pasará.
--¿y si no?¿y si sigue con su chantaje? --Leopoldo roto de dolor.
--esperemos que para ese entonces él terapeuta lo haya ayudado pero de momento que crea que te acuestas con él.
A Leopoldo se le pone la piel de gallina ante la idea que su hijo crea que se acuestan. Se lleva las manos a la cabeza. Está desesperado.
--¡¡esto es peor que la muerte¡ ¡No hay día en que no hubiera deseado morir en ese accidente y ahora más que nunca¡
Fabio trata a su hermano con mucho cariño. Es un gran apoyo para él.
--No digas eso. Emilio te necesita.
--Sí pero no de una forma normal. No se conforma con lo que yo le pueda dar, quiere cosas que son antinaturales para mí que soy su padre de corazón --dice muy triste.
--eres un gran padre y Emilio se tiene que dar cuenta de eso...
Los dos hermanos comparten un mismo dolor. Los dos desean que Emilio acabe olvidando su enfermizo amor hacia Leopoldo.
–¿no te molesta que se acueste contigo llamándote por mi nombre? Para mí es una tortura --Leopoldo al que eso le horroriza.
A Fabio le pone muy triste eso pero no se lo quiere aceptar a su hermano:
--él es feliz así...
Leopoldo mira a su hermano con pena. Aunque Fabio no lo dice se da cuenta que está sufriendo. Aparte un poco su dolor y se ocupa de su hermano:
--dime una cosa ¿estás enamorado de él?
Fabio por primera vez abre un poco su corazón a su hermano:
--no lo sé...
Se hace un silencio. Fabio mira a su hermano con alguna lágrima:
--tienes suerte, siempre todos te han preferido a ti.
Es la primera vez que Leopoldo ha visto a su hermano llorando por amor y es algo que le impacta y más con lo que está pasando.
--ojala Emilio algún dia se dé cuenta que tú le convienes.
Fabio le sonríe con tristeza. Los dos se abrazan. Comparten su dolor. Su carga.
--somos un equipo, juntos saldremos adelante de esto. --dice Leopoldo tratando de dar ánimos a su hermano.
Fabio no puede ocultar, aunque trata, que tiene una pena muy honda.
Emilio vive con intensidad su supuesta segunda noche de pasión junto a Leopoldo. El hombre no soporta estar presenta mientras Fabio se hace pasar por él. Se ha ido de la casa cuando Fabio ha pasado de su cuarto al baño y al cuarto de Emilio ya en las sombras y haciéndose pasar por él. Emilio quiere pasar un rato con él pero Fabio se levanta. Desaparece por el baño. Emilio grita.
--¡¡No me hagas esto. Te amo Leopoldo¡ ¡¡yo necesito algo más¡
Fabio se viste a toda prisa. Le duelen los desesperados gritos de amor de Emilio por Leopoldo. Sus ojos brillos. Siente dolor, rabia. Quiere aprovechar que Leopoldo no está para hacer algo. Se va hacia la puerta. La abre y la cierra. Da un fuerte golpe para que Emilio la oiga.
--hola hermano, ya estoy aquí.
Habla a gritos como si hubiera llegado y luego de nuevo un portazo como si alguien se hubiera ido. Desde su cama Emilio grita.
--¡¡Leopoldo... ¿donde estás?¡ ¡¡ven¡
Es Fabio el que llega. Emilio trata de sentarse en su silla. Fabio se acerca a él.
--estate quieto, te vas a caer.
--¡¡qué haces aquí¡ ¿y Leopoldo?
--tu padre se ha ido. No soporta lo que le obligas a hacer.
Emilio está muy enfadado. No se quiere quedar con Fabio.
--¡¡vete, vete¡ ¡¡no te quiero ver¡
--te dejó a mi cuidado.
Fabio mira a Emilio molesto. Le duele que ese joven no se haya fijado en él y que esté destruyendo a su hermano. A Emilio le molesta el reproche que lee en los ojos de Fabio.
–¿que me miras así?
–!!eres una basura¡ ¿te sientes muy bien por acostarte con mi hermano? ¡¡lo estás haciendo sufrir, no sabes el asco que le da hacerte el amor¡ !Lo estás violando!
--¡¡yo no le obligué a nada y él goza más que yo¡¡ --llora Emilio.
--¡¡mentiroso¡ lo has amenazado con matarte y por eso has estado con él!
Emilio llora de rabia.
--¡¡vete... vete¡
Fabio se sienta a su lado. Emilio lo quiere golpear pero Fabio le agarra de la mano:
--¡¿¿¡como te atreviste a acostarte con mi hermano cuando también te acostaste conmigo? ¡¡¡que clase de persona eres¡¡?
--¡¡tú me violaste¡
Fabio besa a Emilio a la fuerza. Y Emilio lo abofetea:
–!mi cuerpo y mi alma le pertenecen a tu hermano. Después que él me hiciera el amor no voy a dejar que nadie me toque! !las huellas de Leopoldo estarán en mi cuerpo para siempre. Nadie las borrará!
Emilio habla con orgullo. Fabio tiene ganas de confesar la verdad pero con rabia dice:
–!pues te tendrás que matar a pajas porque a mi hermano no lo tendrás más!
Emilio se limpia la boca con asco y escupe a Fabio:
–pues prefiero eso que acostarme contigo. Además ¿Que crees que soy para acostarme con dos hermanos casi a la vez?
Emilio está muy dolido porque Fabio ha estropeado su momento de felicidad después de su segunda vez con Leopoldo. Fabio se va llorando por el odio de Emilio que prefiere a su hermano pero es con él con quien se acuesta.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario