Emilio mira a su amado padrastro con intensidad.
–¿te ocurre algo...? --Leopoldo.
Emilio se ha quedado en shock, está extasiado por la belleza de su padrastro. Fabio sonríe:
--queda tan poco para que el tonto de mi hermano descubra todo... --dice para sí.
Para divertirse aún más con la situación, burlarse un poco de Emilio, Fabio dice a su hermano:
--lo que pasa es que el muchacho tiene muchas ganas de estrenarse y está loco de contento de pensar que lo hará esta noche. Hoy Emilio pierde su virginidad.
Emilio mira a Fabio. Le gusta la mirada salvaje de él. Además el hombre es muy sensual pero le da miedo y le duele que se burle de él. Por eso prefiere a Leopoldo. Por eso lo ama a él. En el fondo a Fabio le da rabia que, como todos, Emilio prefiere a Leopoldo. Es por eso que se quiere burlar de Emilio, de su hermano.
--¿es eso...? ¿Por eso estás tan contento?
Y cómo decirle a su padrastro que lo que le hace feliz es pensar que se vaya a acostar con él, que eso es lo que más desea en la vida.
--si...
Leopoldo acaricia a Emilio fraternalmente. El chico se tapa sus genitales con su rana para ocultar que su pene está a punto de explotar. Leopoldo le habla a Emilio con la voz dulce y cariñoso que lo enamora. Su padrastro representa el cuerpo del deseo, el que lo haría vibrar en el sexo. Y el amigo que ha necesitado toda su vida. La compañía que quiere para toda la eternidad.
--bueno. Eso tampoco tiene que ser esta noche... no hace falta forzar las cosas... si te aparece , si encuentras un chavo que te guste...
Emilio se queda un poco triste porque se da cuenta que no será él. No será su padrastro el primer hombre en su vida. Pero igual sigue. Mira a Fabio. Desea sexo con un hombre guapo. Piensa que tal vez lo encuentre esa noche. Le excita acostarse con un hombre con la bendición de su padrastro. Además aún no pierde las esperanzas que se le dé con él. Y sino no es con él que lo desvirguen estando su padrastro presente, con su complicidad le resulta excitante. Pero no renuncia a su sueño que sea Leopoldo quién le quite la virginidad. Daría la vida por eso.
--con suerte se emborracha y se me da... --dice Emilio para sí.
Emilio desea decirle que lo ama, que es lo más importante en su vida. Y aunque no se atreve a hacerlo como persona que lo desea. Lo hace como hijo.
--también estoy feliz porque hablé contigo... porque no te importe que sea gay... soy feliz de tenerte a ti… porque te quiero mucho.
Leopoldo acaricia a su hijastro paternalmente. Lo mira emocionado:
--gracias... En serio gracias por tus palabras... No sabes cuánto las he necesitado.
Se abrazan. Es un abrazo intenso que, por distintos motivos, los dos disfrutan. Emilio se muere por besar esa boca pero ser conforma con un beso casi rozando la comisura de los labios de su padrastro. Leopoldo se da cuenta que su hijastro la tiene dura pero cree que es porque está cachondo por perder la virginidad. A Emilio le arden los labios por haber besado a su padrastro.
–dios, cuanto lo amo. No me importaría morir a cambio de una noche de amor con él –piensa Emilio.
Leopoldo es muy fraternal con su hijastro. Por un lado a Fabio le da rabia que Emilio mire a su hermano con un amor tan inocente y profundo. Con mucho deseo pero también devoción. De una manera en la que nadie nunca jamás lo miró. También le divierte que su hermano no sepa ver que Emilio muere por él. Fabio no está dispuesto a dejarlos tranquilos. Aplaude burlón.
--¡¡bravo¡ que escena tan conmovedora... --dice con ironía.
Emilio mira a Fabio con rabia. Le duele mucho que haya estropeado un momento que estaba disfrutando mucho. Leopoldo mira a su hermano molesto y le pide:
–¿nos deja a solas?
--quisiera ayudarte a enseñarle al chico a ponerse un condón.... yo tengo más práctica que tú… Además es el mejor momento la tiene durísima– Fabio divertido.
Emilio se avergüenza. Leopoldo acaricia la cabeza de su hijastro con mucho amor y mira molesto a su hermano.
--puedo yo solo, esto son cosas padre e hijo.
Fabio se va, mira a Emilio con burla. Emilio está vibrando. Siente que va a morir de gusto. Es el momento más feliz de su vida.
Emilio vive su momento sexual más intenso. Su padre le da un condón. Le indica que se lo ponga. Emilio la tiene ya muy grande. Está tan nervioso que no acierta. Se pone a 100 al pensar que su padrastro lo vaya a tocar para ponérselo. Es lo que más desea. Aunque en realidad lo que pasa es casi mejor.
--hazme sitio.
Los dos desnudos en la cama. Sus cuerpos se tocan. Emilio no entiende como puede controlar su cuerpo y no venirse. Leopoldo se masturba con naturalidad. Emilio no cree que ni haciendo el amor con él se pueda excitar tanto. Está muy cachondo. Nunca pensó que tendría la gorda y larga lanza de su padrastro a tocar de su mano. Desea tanto tocarla, chuparla... Leopoldo es tan cariñoso, tan paternal. Se masturba tranquilamente ante su hijo como si estuviera ante un amigo como pudo hacer en sus años de adolescencia y Emilio sólo piensa en acostarse con él. En mamarle esa herramienta tan grande y apetitosa que tiene entre sus manos. Siente unos deseos que lanzarse sobre su padrastro y comerle ese manjar que se alza grande, hermoso y poderoso entre sus manos. Emilio lucha para controlar sus instintos sexuales que le reclaman a gritos sexo con su guapísimo y sexy padrastro. Leopoldo se pone un preservativo:
--fíjate bien como lo hago yo...
Emilio babea por él. Bajo ningún concepto se perdería ese espectáculo de lujo. Ese es sin duda el día más feliz de su vida. No hace falta que Leopoldo le diga que se fije en lo que hace porque no le saca ojo de encima. Le gusta mucho la sensualidad de él mientras se masturba y se pone el condón.
--ahora tú...
Emilio lo hace mal varias veces para volver a ver como Leopoldo se lo pone, Sólo les queda uno. Y Emilio logra lo que quiere. Que su padrastro lo toque. Leopoldo le toca la mano y con la mano de Emilio pone el condón
--¿Ves? Así.
Y Emilio se viene en ese momento. Con la mano de su padrastro sobre la suya y agarrando su verga. Emilio lo mira sofocado. Leopoldo sonríe con cariño y da por acabada la lección. Emilio no le ha dicho que todo eso era innecesario ya que no necesita condón pues quiere ser sólo el pasivo pero es un sueño lo que ha vivido.
--bueno iré a comprar una caja, también averiguaré un buen hotel que haya cerca. quiero que tu primera vez sea especial
Emilio está excitado por su padrastro desnudo, por ese gordo miembro que se va desinflando aunque se queda grande. Le excita mucho que el hombre que desea con todas sus fuerzas se esté preocupando por su primera vez con otro hombre. Leopoldo agarra todos los preservativos que han usado. Incluyendo el que lleva su leche lo que pone muy cachondo al chico.
--nos vemos --dice Leopoldo muy cariñoso.
Le guiña el ojo a su hijastro. Emilio está seducido. Quisiera tenerlo para él solo toda la vida. Quisiera que ese momento no acabara nunca. Se levanta y lo abraza. A Leopoldo le emociona ese abrazo tan espontáneo. No imagina que es una excusa para volver a tocar su cuerpo desnudo. Emilio está loco de deseo por él. Leopoldo lo besa en la mejilla:
--te quiero mucho.
Emilio no es capaz de decir nada. Está fascinado. Desearía besarlo en los labios. Asiente con la cabeza.
--solo espero que desde hoy nuestra relación sea especial.
--yo también --balbucea Emilio excitado.
Leopoldo le guiña el ojo. Sonríe y se va por el lavabo. Emilio le mira el culo. Le encanta ese culo. Esos movimientos sensuales de él. A solas salta de alegría.
--¡¡lo amo... lo amo...¡
Se tumba en la cama con su ranita:
--¡¡es que más guapo imposible¡¡
Le ha gustado mucho pasar tanto rato con él desnudo. Nunca lo había tenido tan cerca.
--¡es mi príncipe, es mi príncipe¡
No hace más que imaginarse a él y a su padrastro haciendo el amor.
--¿cómo será estar con un chico?¿Qué se sentirá hacerlo con él?
Y Emilio se pone muy cachondo recordando la imagen de su padrastro cogiendo con su madrastra y eso es lo que quiere. Que Leopoldo le coja así.
Emilio tiene ganas de sexo con un chico guapo y más ahora que Leopoldo lo apoya. Eso lo hace más excitante aunque nunca perderá su ilusión que se le cumpla su sueño. Ese amor tan hermoso que ha crecido con él. Oye la puerta del dormitorio de Leopoldo. No pierde su tiempo. Entra en el lavabo en silencio. Por el agujero de la cerradura le ve tumbarse en la cama y muy relajado acabarse la masturbación. Emilio se masturba junto a él. Le gusta mucho "compartir" ese momento con él. En segundos Emilio tiene su mano cubierta de esperma. Leopoldo tarda algo más. Lo hace más lento y eso causa más placer a Emilio. Le gusta mucho ver la cara de jadeo en el momento que se viene y como todo queda lleno de esperma... En ese momento se abre la puerta. Por el deseo Emilio no ha cerrado la puerta que da al pasillo y entra Fabio.
--si entras lo verás mejor --le susurra divertido.
Emilio se horroriza. Ahora sí que es el fin. Emilio se pierde el momento en el que Leopoldo se limpia su esperma con sus bóxers. Emilio corre a su cuarto. Fabio tras él.
--sabía que eras un guarro pero no tanto... ¿no te das asco? Leopoldo te cree su hijo. Se moriría si sabe esto
Emilio mira a Fabio lloroso. Éste se ríe:
--Mi hermano es muy moderno pero no le va a gustar saber que lo espías... ¿¿qué te pasa?¿es que te quieres acostar con él?
Emilio mira a Fabio con mucha angustia:
–¿se lo vas a decir?
Fabio ya está vestido pero lleva unos jeans que le marcan un paquete que a Emilio le fascina. Muy coqueto Fabio se sienta al lado del asustado joven. Lo toca. Emilio está demasiado nervioso como para gozar la situación aunque le excita ese hombre.
--dime la verdad... ¿te quieres acostar con mi hermano?
Fabio usa un tono muy sarcástico. A Emilio no le gusta. Se da la vuelta. Fabio se molesto. Se levanta. Va hacia la puerta del baño.
--¡¡pues lo discutiremos con mi hermano¡
Emilio lo mira está desesperado.
--¡¡no lo hagas... haré lo que sea¡
Fabio sonríe. Le gusta tenerlo en sus manos. Le excita que sea virgen, que esa noche se vaya a acostar con cualquiera. Le gustaría acostarse con él pero le da rabia que prefiere a su hermano.
--quiero que seas sincero conmigo... ¿te quieres acostar con mi hermano? Si me dices la verdad no se lo diré a él.
A Emilio no le gusta la dura mirada de Fabio. No confía en él. Aunque no puede negar que le resulta irresistible y le encanta estar en las manos de alguien tan seductor.
--estoy enamorado de él.
Fabio sonríe coqueto y divertido:
--te lo quieres llevar a la cama.
Emilio seguro dice:
--sí.
Fabio se le ríe:
--¡eso es asqueroso¡ ¿no te da vergüenza ser tan depravado?
Fabio se ríe. Emilio agacha la cabeza. Se siente muy culpable.




















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